Bienvenido a nuestro blog.

Antes de comenzar a leer, te recomiendo que te pongas cómodo, los relatos por lo general son largos, así que... prepárate un cafetillo (o cualquier cosa que te apetezca), relájate... y disfruta de la lectura.



Espero que te guste y vuelvas pronto para leer mi próximo viaje..







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viernes, 25 de marzo de 2011

Mingogil y el curso de conducción eficiente


Otro fin de semana que nos ponemos en marcha para salir. En esta ocasión, el motivo es un curso de conducción eficiente que hemos solicitado y que nos darán los chicos de una autoescuela.

martes, 15 de marzo de 2011

Visita de fin de semana en Alcazar de San Juan


Tras una temporada de descanso, en la que sólo hemos sacado la dragoneta para trayectos fugaces, aprovechamos que tenemos una cita en Alcazar de San Juan para pasar un fin de semana entre amigos.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Fin de semana en Alcalá del Júcar

Poco después de la jornada astronómica con nuestros amigos de la asociación ACAMA, decidimos salir con algunos de ellos para pasar el fin de semana en uno de los pueblos más bellos de nuestra provincia, Alcalá del Jucar.

martes, 20 de octubre de 2009

Encuentro astronómico en Robledo

De nuevo, en el mes de octubre surge una nueva oportunidad para sacar la Dragoneta.



jueves, 16 de abril de 2009

Escapada hasta el Robledo

Aunque acabamos de realizar un viaje maravilloso por toda Galicia, y que contaré con detalle en mi próxima entrada... antes, me gustaría relatar un precioso fin de semana que pasamos un poco antes, a mitad del mes de marzo.

Fuimos a un pueblo que está muy cerca de nuestra casa... como a una hora o así. Se llama Robledo y nos habían comentado que había una rutilla bonita para hacer senderismo, así que con ese motivo, y con la idea de conocer la localidad, el viernes 13 de Marzo, salimos en dirección al Robledo (Albacete) con un sol estupendo.



Habíamos comido ya, así que, llegamos al pueblo poco después del mediodía... a tomar un café. El lugar que nos habían indicado para pernoctar está algo alejado del núcleo urbano, pegado a unas casitas rurales que hay anexas a la población... justo en la antigua estación del tren.



La verdad es que el sitio está genial, pues tiene mucho espacio para el aparcamiento, una zona grande para picnic, con sus mesas y bancos, además cubierto para evitar el sol y la lluvia...





Y en fin.. una zona muy buena para que los críos se diviertan y puedan correr a sus anchas...



La verdad es que nos costó un poco llegar porque hay que tomar un par de caminos saliendo de la carretera y si no estás atento, te pasas y seguro que no lo encuentras... pero una vez que llegamos el sitio nos pareció estupendo. Únicamente hay algo que no me gustó demasiado, y es la distancia que hay hasta el pueblo. No es que yo quiera estar justo en el centro de la población... pero lo cierto es que tan lejos, me resulta algo solitario... además de que si por cualquier circunstancia se nos ocurre comprar agua, pan, cervezas, vino, servilletas o cualquier otra cosa que nos pueda apetecer (incluso salir a comer, cenar o tomar un café después...) pues al estar algo alejados del pueblo, desechamos totalmente la idea... circunstancia que no ocurre cuando se está al lado mismo de las casas del pueblo.

Bueno, pues los críos se pasaron la tarde jugando por allí, aprovechando el día tan bueno que hacía... mientras Toño y yo descansábamos un poco y charlábamos sobre la ruta que había de senderismo. Pensamos que por la mañana sería buen momento para caminar... y así se nos hizo de noche...



Como decía antes... no me gustó mucho el sitio tan solitario... pero entre que cenábamos y veíamos un rato la tele, se hizo la hora de dormir, y lo cierto es que pasamos una noche muy tranquilita y muy bien.

A la mañana siguiente, y tal y como habíamos previsto, enganchamos los bastones de andar y las gorras, porque hacía un sol de escándalo, y comenzamos a caminar por el sendero marcado como Ruta del Quijote...



Teníamos pensado llegar hasta la laguna del Arquillo. Sabíamos que eran bastantes kilómetros... pero no nos asusta andar, e íbamos preparados de crema solar, gorras y bastones. Además, había echado unos bocatas y agua en la mochila, para la hora del almuerzo... así, que, nos pusimos en marcha y comenzamos a andar por el camino señalado... contemplando el paisaje...

de vez en cuando, veíamos los conejillos (se ve que asustados por el ruido que haciamos al andar y hablar) correr hasta sus madrigueras, cruzando por en medio del campo...



también vimos a un zorro cruzar velozmente el sendero, en busca de refugio... y más adelante un lagarto de unos... si tendría 20 centímetros de largo... amarillo verdoso y muy gordo... enorme... que se escondió en cuanto nos vió acercarnos.

La ruta está muy bien hecha, con bancos para sentarse a descansar a cada tanto, y papeleras...



Y bueno... así, caminando, caminando, fuimos pasando por rincones preciosos...



Y aunque llevábamos las indicaciones para girar en un recodo y tomar el desvío hacia la laguna... lo cierto es que no encontramos desvío alguno... y llegamos sin querer hasta la entrada de Los Chospes...



A estas alturas ya llevábamos unos 6 kilómetros encima... así que, y en vistas de que ya no llegaríamos a la laguna, paramos a tomarnos los bocadillos y nos sentamos un rato a descansar...



Nos dió mucha pena no llegar hasta la laguna del Arquillo, pues nos habían dicho que el lugar era una maravilla, pero al ver la hora que era y que aún nos quedaba desandar los más de 6 kilómetros... decidimos que lo mejor era dar media vuelta y comenzar el regreso hacia la autocaravana... y eso es lo que hicimos una vez que nos tomamos los bocatas y descansamos un poquillo...



Ahora que nosotros volvíamos, veíamos como grupos de chicos y familias también circulaban por el camino con sus bicis... y aprovechaban el estupendo sol que hacía.

De que nos dimos cuenta, estábamos de nuevo al lado de la auto y preparándonos para comer. La verdad es que creo que nos hicimos los 12 kms. (había indicaciones a cada km.) o más... así que, bien merecido teníamos una buena comida y un descanso cuando llegamos... y como hacía tan buen día, nos decidimos a comer fuera en las mesas preparadas para ello...



Y por la tarde... como personas inquietas que somos... no podíamos permanecer todo el tiempo allí parados (y eso que los pies aún nos hormigueaban del tute de por la mañana) así que, nos decidimos a caminar hasta el pueblo que no estará a más de un kilómetro (qué es eso para nosotros, juasss) y dar una vuelta por sus callejuelas... (de paso comprábamos pan y algo más...) y hacia allí que nos dirigimos...



El pueblo no es lo que se dice muy grande... pero tiene su encanto..



Nos dimos un agradable paseo... subiendo cuestas... uff...



y llegamos hasta una tienda en la que pudimos comprar pan, agua, y algunas chuches para los niños... y tengo que decir que el pueblo no será muy grande, pero sus gentes son encantadoras... el dueño de la tienda nos atendió y al saber que estábamos en las afueras nos ofreció su terreno, que estaba en lo más alto del pueblo para pernoctar esa noche... y nos comentó que cuando quisiésemos podríamos pernoctar allí... qué lástima que su terreno no pertenezca al ayuntamiento, jejejej... porque el sitio era ideal para el área...

De todas formas, nos despedimos dándole las gracias por su amabilidad y seguimos con el paseo... llegando hasta el Ayuntamiento.



y mientras parábamos en la plaza, vimos a un chico que sujetaba un bicho grande en la mano. Con curiosidad, nos acercamos para ver de qué animal se trataba y cual no sería nuestra sorpresa cuando vimos un precioso ejemplar de águila. Estuvimos charlando con el chaval que nos contó que practicaba la cetrería y la había enseñado a cazar... y mi hijo Antonio se atrevió a ponerse el guante y sujetarla con la mano (aunque desconfiaba un poquito, jejejej)



El águila respondía al nombre de Milana. Era muy bonito el bichoooo... jeje..



En fin... después de contarnos el chaval sus peripecias con el águila nos despedimos también y ya oscurecido, nos dirigimos hacia donde estaba la auto para cenar.

Por el sendero, y como íbamos provistos de linternas (es que tengo un marido que parece mcgiver cuando se va de excursión, ajaj) pues nos encontramos con otro bicho muy curioso...



sí, sí... es un sapo... gordo y enorrrrme.... yo pensaba que en cualquier momento pegaría un salto y desaparecería en la oscuridad de la noche... pero no, no se meneó en absoluto.

Dejamos al sapo en el camino y continuamos hasta llegar al vehículo y cenar. La velada terminó muy tranquila también... después de un día tan activo caímos rendidos en cuanto cenamos algo y nos tumbamos.

Y llegó el domingo... otro día soleado y totalmente primaveral... así que, en cuanto tomamos el desayuno, salimos a estirar las piernas otra vez (creo que esto es ya una enfermedad, jejeej)



En cuanto nos espabilamos un poco, pensamos qué es lo que haríamos pues ya era domingo... y decidimos volver para casa durante la mañana... así pues, nos pusimos en marcha a media mañana, después de un ajetreado fin de semana en el que andamos lo que no está escrito... y vimos una gran cantidad de animales que habitualmente no solemos ver... pero que nos encantó descubrir...

Y de nuevo al regresar, esa sensación de tristeza que conforme vamos llegando nos inunda porque no queremos dejar la auto... y al mismo tiempo, una sonrisa de pensar que en breve tendríamos otro viaje previsto y con muchas expectativas...

Espero que os haya gustado el paseo por este pueblecito Albaceteño... y me sigais en el próximo viaje...

domingo, 21 de septiembre de 2008

Con los amigos en Socovos

Después de algún tiempo sin contar aventuras, vuelvo de nuevo a la carga para relataros nuestras peripecias de este verano. Pero antes, y para llevar un órden lógico, ya que os quiero contar todos y cada uno de nuestros viajes, también os contaré el encantador fin de semana que pasamos en Socovos, en compañía de los socios de Acama.

Como teníamos prevista una Asamblea, aprovechamos para juntarnos todos los socios en el mes de Abril, y organizamos una quedada en el municipio de Socovos, en el que está prevista la creación de un Area para Autocaravanas en un futuro inminente.

Así pues, salimos de Albacete el viernes al mediodía. Queríamos llegar cuanto antes, ya que habíamos quedado con Nino (nuestro amigo de Socovos) en el lugar en donde estacionaríamos los vehículos.

El día no acompañaba demasiado y el viaje no resultó placentero a causa del viento; hasta tal punto, que en un momento determinado, y aunque no ibamos rápido debido al fuerte vendaval, la claraboya delantera (la que va sobre la capuchina) salió volando de repente, y la perdimos mientras circulabamos por la autovía. El susto fue tremendo... Toño redujo y paró en el arcén, y yo me empeñé en salir a buscar el plástico, aunque sabía que sería casi imposible encontrar una tapa de plástico tan ligera... bajé a pesar del peligro, acompañada por mi hijo, y juntos recorrimos un buen trecho hacia atrás, con la esperanza de encontrar la pequeña tapadera.... y cuando nos hinchamos de mirar y andar, dimos media vuelta y volvimos a la AC decepcionados tras la infructuosa búsqueda.



Y el problema, no era sólo que habría que comprar una claraboya nueva, no.... el problema gordo, era que la previsión meteorológica para todo el fin de semana se componía de lluvias y tormentas en esta zona de la sierra. Así que, el resto del viaje hasta llegar a Socovos, lo pasamos algo más despacio si cabe, debido al fuerte vendaval y al agujero que llevábamos en la parte superior, y rezando para que no lloviese antes de encontrar una solución al problema que se nos había venido encima en cuestión de minutos.

Por fin llegamos a Socovos. Nada más llegar, buscamos una ferretería (o alguna tienda en donde comprar algo para sustituir la tapa del techo) y por fin encontramos con qué tapar el enorme boquete de la claraboya para la probable lluvia que se avecinaba...

Y una vez arreglado el entuerto, nos damos cuenta de que ya han empezado a llegar los demás amigos y comienzan los saludos y bienvenidas hasta bien entrada la noche, en que decidimos tomar un bocado, y después un café en una de las autocaravanas.



Aunque llovíó un poco durante la noche, gracias al cielo no tuvimos problemas en el interior de la auto y dormimos estupendamente.

Al día siguiente, el sábado por la mañana, nos decidimos por recorrer el pueblecito y dar una vuelta por los alrededores.

Paseamos por sus calles, admirando sus iglesias





Y seguimos el paseo hasta llegar al castillo.



Su construcción parece que se remonta al siglo XII. Fue reformado en tiempos de Felipe II, pero tras el fin de la Reconquista, la fortaleza perdió relevancia.

Desde allí, y después de dejar a los críos que saltaran un rato por los alrededores, continuamos la visita hacia la noguera del arco...



Con sus alrededor de 800 años, parece que es la más antigua de Europa...

Después de este estupendo paseo por las afueras de Socovos, nos dirigimos hacia las instalaciones que el ayuntamiento, muy amablemente, nos había cedido esa mañana para realizar la reunión de nuestra asociación.

Así pues, mientras algunos se quedaban preparando un arroz estupendo



Otros se ocupaban de llevar a cabo la Asamblea de Acama, y al terminar, todos nos reunimos para zamparnos un plato de arroz riquísimo



La verdad es que lo pasamos genial... y después, un buen café y a descansar un rato.

Por la tarde, y puesto que uno de nuestros amigos tenía un conocido en el pueblo que poseía caballos, nos animamos a llevar a los chiquillos, que disfrutaron montando un rato y se lo pasaron pipa.



Así transcurrió un poco toda la tarde...

A la noche, nuestro amigo Nino y Pilar, su mujer, nos acompañaron en nuestra AC y tomamos un bocado... a lo que ellos colaboraron, trayendo unos níscalos riquísimos de los que también dimos buena cuenta...

Más tarde tomamos un café con el resto de los amigos, y cuando se hizo tarde, pues nos metimos cada uno en su AC para descansar.

El domingo, habíamos pensado subir a ver las pinturas rupestres que hay también en esa zona, y que Nino, con mucha amabilidad, nos serviría de guía para llegar hasta el lugar...

Así que, nos armamos de valor y comenzamos la subida...





Para llegar hasta las pinturas



Y también para poder observar un maravilloso paisaje desde esa altura



Muy buenas vistas, y muy buen paseo...

Al terminar, vuelta a las autos... agradecemos a nuestro amigo toda la atención que nos ha prestado, ya que gracias a su colaboración ha sido posible pasar un estupendo fin de semana en su localidad, y nos despedimos hasta una próxima ocasión.

Más tarde, nos dirigimos hacia una explanada en las afueras, para comer algo antes de emprender el regreso hacia Albacete y de allí, vuelta a casa después de un fin de semana movidito.



Otra vez volvemos contentos porque lo hemos pasado genial (a pesar de que tenemos una claraboya que arreglar...) y pensando ya en cuál será la próxima salida...

viernes, 20 de junio de 2008

Carnavales en Villarrobledo

Bueno, pues pasó la Navidad, y estuvimos algo así como un mes y algo sin sacar la autocaravana. Pero al fin llegaron los carnavales, y como algunos de los socios de Acama son de Villarrobledo nos propusieron una quedada allí y aprovechábamos para visitar Villarrobledo en carnavales, así que allá que nos fuimos ese fin de semana. Además nosotros teníamos aún tres días más, porque para los críos era la semana blanca, así que, pensabamos aprovechar esos días yendo después a visitar Cuenca.

Ya teníamos ganas de movernos, jejejej así que, en cuanto llegó el viernes por la tarde salimos pitando hacia Villarrobledo. Cuando llegamos hacía un frío que pelaba. Bajamos, y saludamos a los que ya habían llegado... y enseguida a tomar un bocado. Quedamos para después tomar un café en una cafetería cercana, y así lo hicimos.

En cuanto acabamos de cenar, bajamos de la auto y nos juntamos con el resto de amigos para tomar un cafetillo antes de ir a la cama.

Y así acabó el viernes. A la mañana siguiente, desayunamos y salimos a dar un paseito, aunque el tiempo no acompañaba. De hecho, habíamos planeado para ese fín de semana hacer un arroz caldoso pero entre que no hizo buen tiempo, y que faltó el que llevaba el sartenón.... lo dejamos para otra ocasión.

Total, que se nos hizo media mañana y nos reunimos para hacer una asamblea que también teníamos prevista.
La asamblea se alargó bastante, y se hizo la hora de comer rápidamente. Cuando terminamos, a comer cada uno a su auto, y quedamos para la tarde, para ver el desfile de carnavales.

Yo sabía que Villarrobledo tenía fama por sus carnavales, pero no me imaginaba que se lo currasen tanto, la verdad, me impresionaron bastante. Nos colocamos en un buen sitio para poder ver bien todo el desfile, y no nos perdimos nada. Lo pasamos genial entre carroza y carroza, y con la música, el ambiente... en fin... disfrutamos mucho esa tarde, la verdad.

Cuando todo terminó, decidimos volver y tomar un bocado, pero luego, tendríamos que disfrazarnos e ir hasta la plaza del pueblo, en la que habían instalado una carpa.

Y eso es lo que hicimos. Después de disfrazarnos (nosotros íbamos de piratas) salimos con el resto de la gente con la intención de pegarnos unos bailes y tomar una copilla. Cuando llegamos a la carpa ya estaba llena de gente, con un grupo tocando música y una gran animación. Así que no hizo falta empujarnos mucho para ponernos a bailar y pasarlo bomba.

Pensabamos quedarnos hasta más tarde, pero mis hijos se aburrieron enseguida (este es el problema de los que llevamos niños) y tuvimos que cortar y llevarlos a acostar, así que (y con todo el dolor de nuestro corazón) dejamos al resto de amigos que siguieran con la juerga y nos fuimos (junto con otros que también se retiraban) derechitos a dormir.

Así se hizo la mañana del domingo... estuvimos dando paseos, y a media mañana tomamos una caña con algunos de nuestros amigos... mientras se hacía la hora de comer, en la que había prevista la visita a unas bodegas.

Las bodegas Aresan

Una preciosidad. Quedé muy impresionada por el bonito edificio y demás instalaciones. Nos mostraron toda la bodega, y todo el proceso de recolección, envasado y demás. Nos enseñaron toda la instalación y para finalizar, nos dieron un pequeño ágape para probar todas las variedades.

En realidad salimos comidos, pues pusieron muchas cosas para picar (evidente, para probar tanto vino) y probamos todas las variedades que comercializaban.

Tengo que decir que estaba el vino tan rico, que antes de salir, compramos algunas botellas para tomar en casa. La bodega una maravilla, la atención estupenda, y el vino, riquísimo.

Al terminar, nos fuimos otra vez para Villarrobledo (pues las bodegas están en las afueras) y aparcamos en el mismo sitio.

Como ya era domingo, muchos decidieron marcharse directamente para sus casas, pero nosotros, como teníamos previsto marchar al día siguiente en dirección a Cuenca, nos quedamos otra noche a dormir allí. Y aprovechamos esa tarde para ir a ver otro desfile de disfraces de carnaval, pero esta vez, infantil.

Lo pasamos de vicio, viendo a niños pequeñitos tan bien disfrazados, la verdad es que nos gustó muchísimo, se nota que en Villarrobledo se toman muy en serio los carnavales y le echan muchas ganas, porque los disfraces eran todos muy buenos.

Al terminar todo, volvimos a la autocaravana, y como ya era tarde, nos preparamos para tomar un bocado y acostarnos.

Por la mañana, nos levantamos pronto para salir cuanto antes.

Buscando una ruta entretenida (para los niños) y para andar un poco, dimos con “La Ruta de las Caras”. Esta ruta, se encuentra en Buendía, a orillas del pantano. Al llegar al pueblo, tomas una carretera comarcal (muy bien señalizada, por cierto) y te lleva directamente al sitio de comienzo.

Al llegar, entre olivos y pinos, se puede dejar el coche en una amplia explanada aconsejada para aparcar. Llegamos cerca del mediodía, y decidímos dar el paseo (es aproximadamente de una hora) y comer después tranquilamente. Así pues, nada más aparcar, cerramos la autocaravana y empezamos a investigar por los alrededores. Como no sabíamos lo que nos ibamos a encontrar, llevabamos impresa la información que habíamos visto en internet, con la ruta completa y la foto de todas las caras.

Con eso y algún que otro letrero (que como digo, había indicaciones), comenzamos la ruta siguiendo un sendero bien definido que nos llevo hasta ver todas las caras.

El paseo es gratificante, las vistas del pantano y el monte preciosas, y las caras, que son obras de arte realizadas sobre las rocas, impresionantes. Algunas, de tres metros de altura; otras, algo más pequeñas, pero todas sorprendentes.

Los niños disfrutaron muchísimo, pues ellos llevaban los papeles con la ruta y las fotos y eran los que las iban descubriendo, por lo que disfrutaron de lo lindo todo el trayecto.

Al terminar el recorrido, hay que volver hacia atrás, pues no es un circuito, y aunque se puede ir monte a través, la verdad es que nosotros preferimos volver por donde habíamos venido. Después del paseo, subimos a la auto, comimos tranquilamente entre los pinos a la sombrita, y descansamos un ratito antes de dirigirnos hacia Cuenca, donde pensabamos pernoctar.

Después de haber descansado, nos pusimos en marcha, y como Buendía no está muy lejos de Cuenca (a una hora, más o menos) llegamos antes de anochecer.

Hay dos posibilidades buenas para pernoctar en Cuenca. Una es el aparcamiento que hay arriba del todo junto al castillo. Aunque es una buena opción, nos habían comentado que era muy solitario de noche, (aunque si quieres tranquilidad, es estupendo) y a nosotros nos pareció mejor el otro, el que está frente al Auditorio. No es muy grande, pero está debajo de las Casas Colgadas, estás en el centro de la ciudad, y además, es exclusivo, para autobuses y autocaravanas. Es privado, por lo que está vigilado de miercoles a domingo y no es gratis. A nosotros, solamente nos cobraron una noche, y nos salió por 5 euros, por que entramos el martes y porque se portó muy bien el vigilante.

Así que llegamos frente al auditorio, aparcamos, y salimos un ratito a dar una vuelta por el casco antiguo.

Precioso, pero las cuestas son de aupa. Llegamos casi sin aliento hasta las casas colgadas, cruzamos el puente que atraviesa el río (impresionante para quien no haya estado nunca, pues tiene una altura enorme) y llegamos hasta el parador, que está al otro lado.



Volvímos a cruzar, y fuimos recorriendo callejuelas y descubriendo bonitos rincones. Uno de los que más nos llamó la atención fue un pasaje entre dos calles. En el interior del pasaje, un gran azulejo cuenta la leyenda del Cristo del Pasadizo.



Después de leerla detenidamente y dejarnos sorprendidos con la historia, seguimos paseando cuesta arriba hasta llegar a la plaza, donde está la Catedral que no pudimos ver en ese momento por estar cerrada ya.

Subiendo, subiendo, llegamos hasta el castillo, y después de tomar algo de aliento, decidimos ir bajando (entre otras cosas porque todo estaba cerrado y ya no se veía nada) poco a poco.
Descubrimos un atajo para bajar. Una cuesta llamada La cuesta de Santa Catalina, que lleva directamente al lado del aparcamiento donde teníamos la auto. Si no, te toca dar la vuelta a media ciudad.
Cuando llegamos al aparcamiento, cena y todos a dormir, cansados de todo el día.

Teníamos un día y medio más, y como nos apetecía ver también el nacimiento del río Cuervo y la Ciudad Encantada, decidimos que eso lo haríamos al día siguiente, dejando la visita a Cuenca para el día en que nos marchásemos, por no hacer todos los kms. el mismo día.

Así pues, en cuanto nos levantamos, desayunamos y nos organizamos, salimos en dirección al nacimiento del río Cuervo, ya que está más alejado. Queríamos ver por la mañana el nacimiento, y a la vuelta, la Ciudad Encantada.

Son pocos kms., (unos 80) pero con tanta curva y tanto puerto, hay que ir despacio y se tarda bastante en llegar. Nosotros, además, entre que paramos a repostar (por no quedarnos secos en medio de la sierra) y que paramos también a comprar en un supermercado (es el que nos aconsejaron en la gasolinera, yendo para el nacimiento, en Villalba de la sierra, no hay que desviarse apenas) llegamos casi a la una.

Aparcamos la AC, y nos dispusimos a dar un buen paseo hasta llegar al nacimiento. Nos llevamos una pequeña mochila con bocadilletes y agua, para tomar un bocado al llegar. Está también todo muy limpio, y muy bien organizado, con rampas para minusválidos y carritos para bebés. La pena es que no había tanta agua como debiera, pero es un paisaje precioso, digno de visitarlo.

Aunque escogimos la ruta más larga para hacer un buen paseo y estirar las piernas, terminamos relativamente pronto, así que decidimos ponernos en marcha y salir hacia la Ciudad Encantada, para que no se nos hiciera de noche antes de tiempo.

La Ciudad Encantada está a unos 36 kms. de Cuenca, o sea, que nos hicimos unos 50 aproximádamente de vuelta, hasta llegar.

Llegamos sobre las 3. Dispusimos todo para comer, y descansamos el tiempo justo. A las 4, ya estabamos dispuestos a bajar (antes que se fuera la luz, pues no recordábamos el tiempo que se tarda en verla entera) y preparados.

Las entradas cuestan 3 euros por persona (sean adultos o niños) y después de pasar por taquilla (y comprar un plano -0’50 euros- para no perdernos por allí, nos dispusimos a caminar.
La Ciudad Encantada es también un sitio precioso para pasear. La belleza de las piedras erosionadas por la naturaleza, y el entorno de la campiña, crean un ambiente estupendo y relajante. Cada tanto, hay bancos para poder sentarse y seguir disfrutando de las vistas. También es un sitio muy cuidado, y limpio. Y adecuado también para las familias con niños, que pueden dejarlos correr y disfrutar adivinando las formas de cada piedra, y consultando la guía. Se tarda también alrededor de una hora, aunque siempre te entretienes más... nosotros acabamos sobre las 5’30, una hora estupenda para reposar un rato en la auto, y salir tirando en dirección a Cuenca.

Otra vez llegamos al aparcamiento frente al Auditorio. Como llegamos temprano, decidimos pasear un rato por la ciudad, esta vez por la parte moderna. Aunque al final, acabamos de nuevo en el casco antiguo, ya que queríamos saber el horario del Museo de las Ciencias, para subir temprano por la mañana.
La bajada, otra vez la cuesta de Santa Catalina.

Impresionante Cuenca de noche. Si de día gusta, con sus edificios y sus vistas de las hoces del Júcar y del Huécar, de noche impresiona,





pues tiene focos ámbar recorriendo las mismas hoces, y la zona rocosa frente a los edificios. Las luces que alumbran las casas colgadas y el puente, en fin... la iluminación nocturna le da a Cuenca un encanto especial.

Así termino el día, bajamos a cenar y a dormir hasta el día siguiente.

Por la mañana, nos levantamos tempranito para subir la cuesta (es mejor bajarla, jejeje) y llegar hasta el Museo de las Ciencias. Las entradas para los cuatro, incluyendo el Planetario: 4’50 euros.

Estuvimos prácticamente toda la mañana recorriendo las salas del Museo. Interesante y muy educativo. Tiene una sala dedicada al pasado del hombre. Otra dedicada al futuro, y otra en la parte superior dedicada a Castilla-La Mancha.

Después de la visita educativa, llegamos hasta la puerta de la Catedral a la 1. Cierran a las dos, así que nos dejan entrar avisando, ya que la visita es larga. Tienes opción a alquilar un audioguía, a nosotros nos costó la visita 7 euros.

Desde luego merece la pena, es una catedral preciosa. Tiene innumerables detalles y es una maravilla. Además, en la parte del sótano tenían una exposición de cuadros muy buena y aprovechamos para verla al mismo tiempo. Llegamos a la salida a tiempo, aunque las últimas cosas tuvimos que verlas un poco deprisa, pero mereció la pena.

Y esto es todo, al salir, nos dirigimos a la AC, comimos tranquilamente, y al terminar, después de descansar un poco, enfilamos hacia nuestra casa.

Como siempre, nos resistíamos a llegar, al tiempo que ya íbamos elucubrando sobre nuestra próxima salida.

viernes, 13 de junio de 2008

Encuentro de Acama en Villarrobledo

A finales de año, tuvo lugar también la primera reunión para la creación de ACAMA, la Asociación Castellano Manchega de Autocaravanistas.

Creada desde dentro del foro de AC Pasión y después de algunos mensajes para acordar un encuentro entre los interesados en crear dicha asociación, se llevó a cabo el primer encuentro, en el que se constituiría la asociación como tal y se crearía la primera junta directiva, además de conocernos los socios personalmente....

Puesto que tres de los asociados son de Villarrobledo y en este municipio estaban muy interesados por la creación de un área para autocaravanas, se decidió realizar en este lugar la primera de las reuniones.

Así pues, un viernes por la tarde salimos hacia Villarrobledo, que como está a poca distancia de Albacete, más bien nos pareció un paseo hasta la localidad.

El tiempo era frío, y cuando llegamos, costaba bajarse de las autos para saludar a los demás, pero las ganas de conocernos en persona todos los integrantes fundadores de la asociación, nos hizo bajar rápidamente y saludar a todo el mundo.

Después de las presentaciones y tras un buen rato de charla, decidimos tomar un bocado cada uno en su vehículo y juntarnos después todos y tomar un café en una cafetería próxima, para seguir cambiando impresiones.

Aunque en este viaje el motivo principal no era conocer la zona ni los lugares de interés, lo relato también porque a partir de ese momento formamos parte de esta asociación que es Acama, y por tanto, algunos de nuestros viajes estarán enfocados a reunirnos con los demás socios para conocernos mejor y entablar nuevas amistades.

Después de cenar, tal y como habíamos acordado, nos reunimos todos en una cafetería cercana y tomamos unos cafés mientras comentabamos con ilusión todo lo que queríamos llevar a cabo mediante la creación de esta nueva asociación.

Cuando nos cansamos de hablar, y de comentar temas de todo tipo, nos fuimos cada uno para su auto a descansar, ya que a la mañana siguiente estaba prevista la Asamblea en la cual se llevaría a cabo todo lo necesario para comenzar.

Lo que no habíamos previsto eran las bajas temperaturas, y como consecuencia, el gas butano que llevabamos y que deja de funcionar a -4º porque se licúa (creo) dejó de hacer efecto y la calefacción se paró.... menos mal que los nórdicos son estupendos, y con el calor guardado pudimos aguantar hasta el día siguiente.

En cuanto nos levantamos y comentamos con el resto de la gente lo que nos había sucedido, nos dieron la solución. Resulta que en vez de gas butano, lo mejor es utilizar propano, que aguanta más las bajas temperaturas y no hay peligro de quedarnos sin gas. Gracias a uno de los socios, que llevaba dos botellas de propano y amablemente nos cambió una de las suyas por una de las nuestras, pudimos solventar ese problemilla, jejejej y ya no tuvimos que preocuparnos de las bajas temperaturas.

Así se pasó casi toda la mañana, entre unas cosas y otras, y después, según lo previsto nos reunimos todos los socios fundadores acordando en esta primera asamblea los temas legales pertinentes.

Se nos hizo algo tarde para la comida, pero como no teníamos prisa una vez que terminamos todos los temas cada uno nos fuimos a comer a nuestra autocaravana.



La tarde se pasó rápido dando algún que otro paseo por la zona, y pronto se hizo la hora de la cena. Después, nos volvímos a juntar todos en la cafetería de nuevo para seguir charlando y cambiando impresiones. La verdad es que los integrantes de la asociación nos parecieron personas estupendas y congeniamos todos bastante bien.

Tras otra noche de frío (esta vez no se nos apagó la calefacción, jejejj) vino la mañana del domingo.

Habíamos previsto hacer unas migas para todos... uno puso el caldero, otro la harina de almorta, otro otra cosa, etc... y entre todos salió una comida riquísima de la que disfrutamos, y con la que despedimos el encuentro, ya que a la tarde y poco a poco fuimos abandonando el recinto y despidiéndonos del resto de la gente.

Un encuentro que nos gustó mucho, y del que nos fuimos con ganas de repetir...

Y así acabó esta primera quedada de Acama. Después de despedirnos, otra vez de vuelta a Albacete y a guardar la auto hasta la próxima ocasión.

Y como siempre digo, con pena por acabar el finde, y con la ilusión de preparar un próximo encuentro...