Bienvenido a nuestro blog.

Antes de comenzar a leer, te recomiendo que te pongas cómodo, los relatos por lo general son largos, así que... prepárate un cafetillo (o cualquier cosa que te apetezca), relájate... y disfruta de la lectura.



Espero que te guste y vuelvas pronto para leer mi próximo viaje..







jueves, 2 de octubre de 2008

Vacaciones en Francia (II)

Después de disfrutar de las bonitas playas de Quiberón, comenzamos la subida hacia Fougeres, un pueblecito encantador con un castillo precioso.

Llegamos a la hora de comer... y aparcamos el vehículo. Mientras yo preparaba la comida, Antonio se ocupaba de la autocaravana... encara la auto para llenar el depósito del agua, y cuando se dispone a aparcarla bien, nos encontramos el segundo gran susto del viaje... resulta que la batería del vehículo no va. El motor no se mueve... no se enciende ni el cuadro.

Total... otra vez nerviosos... en fin de semana, sin saber dónde acudir... entran los sudores fríos... yo intento evadir el problema preparando los platos y poniendo la mesa... y Antonio sale y se pone a investigar por el motor.

Después de un rato toqueteando, aprieta un par de conexiones, y milagrosamente, la batería vuelve a funcionar... jejeje falsa alarma, algo estaba mal conectado pero ya vuelve a estar todo en condiciones... uffff los pulmones se vuelven a llenar de aire... y los dos nos miramos, mientras nuestras respiraciones vuelven a la normalidad...

Pues nada, una vez pasado el susto, comemos tranquilamente... y vamos a dar un paseo por el pueblo, que es una monería....

Nos encanta este tipo de construcción en los edificios...



El paseo nos relaja bastante, llegamos hasta la parte alta del pueblo y cuando bajamos, nos tomamos un café en una de las terrazas que hay frente al castillo



que visitaremos al día siguiente, pues hoy ya está cerrado...

de camino al aparcamiento, nos percatamos que el área específica para autocaravanas está al otro lado del castillo, así que decidimos cambiar de sitio y colocarnos donde nos corresponde.

A la mañana siguiente, y con energías renovadas, visitamos el bonito castillo de Fougeres



En el que había una guía italiana que nos explicó en perfecto castellano su historia y detalles.



Tras la visita al castillo y alrededores, vamos de nuevo a la auto y decidimos aprovechar este día para descansar, pero en lugar de eso decidimos practicar senderismo alrededor de un lago precioso que se encontraba a la espalda de donde teníamos la AC. Aprovechamos también para ducharnos (que ya nos hacía falta una buena ducha a todos) ya que aquí teníamos agua en abundancia.

Al llegar la tarde, aparecen en otra AC unos extremeños muy simpáticos con una niña de edad similar a los nuestros. Los críos entablan amistad y a la noche salimos todos juntos a dar un paseo y ver los fuegos artificiales, ya que hoy es 14 de Julio, fiesta nacional en toda Francia. Y después del espectáculo, nuestros amigos nos invitan a su autocaravana a tomar un café mientras los niños juegan un rato en la nuestra.

Tras una charla animada e intercambio de impresiones sobre nuestras vivencias en autocaravana, nos despedimos de nuestros nuevos amigos extremeños, ya que al día siguiente queremos salir muy temprano en marcha.

Y así lo hacemos... madrugamos y salimos tempranito hacia nuestro siguiente destino: Dinan.

Cuando llegamos, era media mañana. Aparcamos en un parking en la zona céntrica del pueblo, y bajamos dispuestos a recorrerlo todo antes de comer.

El encanto del pueblo es evidente... impregnado totalmente de un aire medieval increíble...



Su famosa torre del reloj es preciosa



Es de los pueblos que mejor conservan sus construcciones y su estructura medieval



Paseamos hasta cruzar todo el pueblo...



Nos dejamos llevar por su encanto... yo no podía dejar de hacer fotos a todas y cada una de las fachadas que veía...



Y tanto andamos, que acabamos reventados... por lo que decidimos volver y comer cuanto antes.

Después de comer y descansar un poco las piernas nos pusimos de nuevo en camino... esta vez, hacia Saint Malo.

Aparcamos un poco alejados, la verdad. No encontramos un aparcamiento en condiciones para la auto, y sabíamos que no podríamos entrar en la zona de intramuros, así que dejamos la AC en una zona algo alejada y bajamos dispuestos a dar un buen paseo hasta llegar a la zona antigua de la ciudad.

El paseo discurrió a lo largo del paseo marítimo, disfrutando de las vistas de la playa



aunque no hacía un día demasiado caluroso para bañarse, sí que había mucha gente tomando el sol y disfrutando del día de verano.

Entramos por una de las puertas (creo que son nueve) por las que se puede acceder a la zona de intramuros



y paseamos por las callejuelas de la conocida como ciudad de corsarios...



abarrotado todo por los turistas que iban y venían



sus edificios y construcciones, no tienen nada que ver con las que habíamos visto por la mañana en Dinan... la fortaleza de Saint Malo en conjunto es una maravilla... y nos impresionó también mucho.

Después de todo el día caminando nuestros cuerpos estaban ya fundidos cuando llegamos hasta la autocaravana... llegamos y nos tomamos un pequeño refrigerio mientras descansabamos de la larga caminata (después nos enteramos que había unos autobuses que te llevaban hasta la misma fortaleza).

De allí salimos hacia nuestro siguiente destino, el Monte Saint-Michel.



Impresionante lugar.

Cada vez más cerca...



Lo cierto es que ya no sé si es más bello de cerca o de lejos... a mí cada vez me gustá más la visión de la abadía desde más lejos, pero en fin.. para gustos los colores.



Cuando llegamos, fuimos a dar un paseo por el Monte y las casas, aunque sabíamos que la Abadía estaría cerrada hasta la mañana siguiente, pero por ver un poco de cerca el imponente lugar....

En realidad, todo se reduce a una única calle





cuyos lados se encuentran plagados de tiendas de souvenirs (en los que compramos las típicas galletas hechas de mantequilla), restaurantes y hoteles, así como las casas de los comerciantes que viven allí... esa única calle va subiendo en espiral (tampoco es mucho el tramo, me pensaba yo que era mucho más...) hasta llegar a la puerta de la Abadía...



La puerta de la Abadía está justo al final de la escalera que se puede ver a la derecha.

Y evidentemente, estaba cerrada. Ya volveríamos por la mañana... De momento, dimos media vuelta mientras veíamos como anochecía por momentos...



Increíble la visión nocturna de todo el conjunto...



Cenar con este cuadro de fondo es algo maravilloso... no tiene precio...

Otra peculiaridad del lugar es que se inunda por las noches, quedando únicamente unido a la tierra por la carretera, pero los aparcamientos laterales tienen carteles para que la gente quite los coches dependiendo de las mareas, pues se inundan totalmente.... y queda todo el monte en el agua... impresionante de verdad.

A la mañana siguiente, muy tempranito, tocaba visita a la Abadía...



también una maravilla en su interior...



aunque a decir verdad, tanto Toño como yo quedamos algo decepcionados... no por la Abadía en sí, que es una maravilla de construcción... sino porque esperabamos ver algo más en su interior... no solo piedras y salas con columnas... sino algo más de mobiliario, no sé... estaba todo tan vacío... nos quedamos como con ganas de ver algo más que paredes peladas... y también algún indicio de vida religiosa... allí todavía viven religiosos... pero no vimos ni uno... ni dentro, ni fuera del monasterio... y estuvimos casi dos días por allí...
De cualquier forma, el monumento en sí es impresionante, eso no cabe duda.

Y una vez visto todo, a mediodía, salimos hacia la zona más alta de Normandía. Era parte de nuestro recorrido pues queríamos ver el lugar del famoso desembarco.

Por el camino, y al poco de salir del Mont Saint Michel paramos en un restaurante de los cientos en los que vimos el cartel de "Moules avec frites" (mejillones con patatas fritas) y que en principio no sabíamos ni lo que era, para probarlos...



y que estaban tan ricos, que nos supieron a poco, jejeje

Después de este pequeño alto en el camino, seguimos la ruta. Nuestro primer destino en esa etapa del viaje era Pointe du Hoc, y hacia allí nos dirigimos...

Hay un gran aparcamiento en donde dejamos la auto mientras visitábamos la zona... está claro que ahora está todo preparado para la gran afluencia de turismo que visita todo el lugar... la verdad es que daba impresión ver los bunkers...



y también los agujeros de los impactos de las bombas.



Están intactos... para que todo el mundo pueda ver como quedó aquello después del terrible desembarco



Desde allí nos fuimos hasta Omaha Beach, en donde hicimos noche, pues cuando llegamos, estaba cerrado el cementerio americano, que queríamos visitar.

Nada más llegar, aparcamos y dimos un paseo por la playa...






Otra vez nos remojamos los pies, pero pasamos de bañarnos... frío me daba ver algunos bañistas que permanecían en la orilla...
Al volver del paseo, una cena ligera y a dormir.

Por la mañana, visitamos el cementerio americano tal y como estaba previsto



Tengo que decir que a pesar de que tenía muchas ganas de llegar... cuando lo hice, un sentimiento de tristeza enorme se apoderó de mí...



Es terrible ver tantísimas tumbas (creo que seis mil y pico) todas de chicos jóvenes, enterrados allí...

Eso sí, lo tienen supercuidado... el cementerio es territorio americano, y de su limpieza y cuidado se encarga el gobierno americano... y desde luego que da lástima pisar de lo cuidado que lo tienen.



Lo cierto es que impresiona bastante... además, no es sólo la visión de tantísima tumba... es también el silencio sepulcral que rodea (o al menos así fue cuando llegamos nosotros) todo... no se oía más que el zumbido de los aspersores regando el césped... la poca gente que había no se la oía hablar... era un ambiente tan triste... que te envolvía también... así que, nos marchamos enseguida...

Desde aquí, nos fuimos para Longues sur mer... otro pueblecito que sufrió parte del desembarco...



Mis hijos ya tonteaban de lo lindo...



Y después de hacer unas cuantas fotos más...



y para cambiar de tercio, nos fuimos hacia Bayeux, ya que sabíamos de un laberinto en un maizal y queríamos que los niños jugasen un poco



Debían encontrar unos objetivos, en los que al llegar, les contaban un cuento (aunque en francés o inglés...)



Y hasta un molino... todo lo localizamos... pero nos llevó prácticamente el día entero, jejeje



Lo que no sabíamos, y nos enteramos después, es que en el mismo Bayeux (porque el maizal estaba en las afueras)





hay una catedral preciosa, que por supuesto visitamos



Y que se encuentra el tapiz bordado más extenso del mundo, con unos 70 metros... y que describe la guerra de los normandos contra Inglaterra.... una caña... de la que no tenemos fotos, porque por supuesto, no nos dejaban sacarlas.

En ésta página puede verse una animación muy peculiar del tapiz:
Tapíz de Bayeux

Y desde Bayeux, fuimos directamente hacia Ouistreham, ciudad en la que se encuentra un bunker museo que queríamos visitar antes de abandonar esta parte de Normandía.



Pero como ya era tarde, pues también estaba cerrado, así que esperamos al día siguiente para poder verlo...

Aprovechamos para dar un paseo por el puerto... y ver como cerraban las esclusas para que salieran y entraran algunos barcos...



curioso ya que nunca lo había visto tan de cerca...





Y de ahí, nos fuimos a cenar y después, a la cama...

Por la mañana, antes de pasar al museo, estuvimos viendo los tanques y barcos que aún conservan del desembarco, y que están por fuera del edificio.



Éste barco lo utilizaron para realizar la película "Salvad al soldado Ryan"



Continuamos viendo el bunker por dentro



y en fin... todo con vitrinas de objetos y aparatos usados por los alemanes...





Una vez fuera, nos vamos hacia la autocaravana y ponemos rumbo a Honfleur



otro pueblo monísimo de la zona costera...



Creo que es el único sitio donde nos llovió y tuvimos que hacer uso de los chubasqueros... aunque en realidad, caía un chirimiri... de esos que no te enteras que llueve pero te vas mojando....
Pero mereció la pena, porque la verdad, este pueblo también nos enamoró...





Y su interés turístico proviene en parte por su iglesia de Santa Catalina, la más grande de Francia construida en madera...



Y también porque fué el escenario de un célebre asedio durante la guerra de los Cien años.



Bueno... lo cierto es que nos gustó a todos muchísimo...

Al terminar, nos fuimos a comer a la Ac, y cuando descansamos un poco, nos pusimos en marcha de nuevo, atravesando el puente de Normandía



y llegando hasta Etretat. Otro pueblo encantador y también costero...

Pues lo de siempre... colocamos la auto en el área, y salimos a estirar las piernas mientras damos un paseete por el pueblecito...





Estas construcciones normandas son una caña...



Etretat es famoso por los acantilados que tiene a cada lado de la playa (que por cierto es de cantos rodados, y no de arena, como las otras...)



A ese agujero lo llaman "La puerta de Aval"



Detrás del agujero, se puede ver una piedra enorme y en punta, llamada "La aguja de Etretat", ésta



también entramos por la cueva que se ve al fondo, antes del agujero



A la que se puede entrar, también dependiendo de las mareas, y pasar por un pasadizo angosto (en el que había una corriente de aire enorrrrme),



hasta llegar al otro lado del acantilado... y ver otra puerta tan grande como la de Aval...



En fin... desde abajo... o desde arriba... las vistas eran impresionantes...



En este pueblo también pasamos noche... y cuando nos levantamos, nos fuímos ya para Eurodisney. Y allí comenzamos una nueva etapa...

miércoles, 1 de octubre de 2008

Vacaciones en Francia (I)

Aunque ya hemos hecho más de un viaje en ella, estas son nuestras primeras vacaciones de verano a bordo de nuestra autocaravana.

Debido a la longitud que tendrá el relato, en el que contaré todo lo sucedido durante el mes que hemos pasado en Francia, he pensado que lo mejor era dividirlo en cuatro etapas (de una semana más o menos cada una) para que sea más agil la localización y lectura.

En esta primera parte, contaré como llegamos a territorio francés, y nuestra estancia en Poitiers, Puy du Fou, y parte baja de Bretaña.
En la segunda, continuaré con la parte superior de Bretaña, las playas de Normandía, recorriendo los pueblos que visitamos hasta la llegada a Paris.
La tercera etapa relatará los días pasados en Eurodisney, Paris, y Astérix.
Y la cuarta y última, será para relatar cómo vimos los castillos del Loire, y fuimos bajando hasta llegar de nuevo a España.
Espero que os gusten los comentarios y disfruteis con el relato de este maravilloso viaje.

Comenzaré este primer bloque diciendo que salimos el 7 de Julio, aunque nuestra salida estaba prevista para primeros de mes.... ¿La razón?... el bautizo de mis sobrinos, que estaba previsto para el día 6 de Julio, y por supuesto, no podíamos faltar, por lo que decidimos dejar la salida para el 7 por la mañana temprano.
Como el día 6 era domingo, dedicamos el fin de semana a preparar y dejar a punto la autocaravana, para el lunes, bien temprano, salir en cuanto nos levantásemos.

Así pues, y aún algo resacosos por la juerga del bautizo del día anterior, el lunes día 7 nos levantamos temprano y salimos disparados hacia la autocaravana (que ya estaba preparada) para salir en marcha.
Pero claro, por muy temprano que quieras salir, y por mucho que hayas dejado preparado, siempre tienes cosas de última hora que te hacen retrasarte, y al final, eran las 10 de la mañana cuando por fin salíamos del aparcamiento dirección a Legazpi.





También contabamos con que los primeros dos días eran una paliza de kms, pues queríamos llegar en ese tiempo hasta Poitiers.

La excitación era palpable. Aunque ya habíamos salido de España durante las vacaciones de Semana Santa a Lisboa, este viaje prometía mucho. Las expectativas eran pasar nada menos que un mes... fuera de España. Un mes recorriendo territorio francés, viendo lugares inolvidables, fantásticos y mágicos. Y eran demasiadas emociones para que los cuatro (mis hijos, mi marido y yo) estuvieramos calmados. A pesar de todo, tengo que decir que los niños no riñeron tanto como habitualmente, y el viaje hasta Madrid resultó bastante bueno.
Teníamos que parar al pasar Madrid en la casa Roulot, porque debíamos comprar líquido para el WC, ya que no nos quedaba apenas y eso sí que es indispensable para poder movernos con tranquilidad. A la 1:00 del mediodía llegamos al concesionario de AC’s y pudimos comprar el líquido antes de que cerrasen. Como ya íbamos algo cansados, aprovechamos para comer y descansar un buen rato antes de volver a salir.

Y así se nos hicieron las 3:00, hora en la que nos pusimos en marcha. Antes de nada, recargamos de gasoil en una gasolinera cercana, y seguimos rumbo al norte.
Seguimos a buena marcha... los críos ya iban algo más calmados, y el viaje se desarrollaba tranquilo. Llegamos a Burgos sobre las 6:30 de la tarde, había que repostar, y de nuevo hicimos una parada para merendar y volver a descansar.
Toño, que iba al volante ya acusaba el cansancio y necesitaba también tomarse un buen descanso.

Después de estirar las piernas y relajarse un poco, salimos otra vez en dirección a Vitoria. Llegamos al área de Legazpi alrededor de las 9:30 de la noche. Buena hora para cenar, y descansar.
Al terminar la cena, salimos un rato a dar un paseo por la zona. Aquí ya se notaba la diferencia de temperaturas. Durante todo el día el sol nos había envuelto cayendo despiadadamente sobre nosotros. Recuerdo que la comida en el concesionario de AC’s, había sido en un aparcamiento sin sombra alguna, expuestos al sol, y el calor era sofocante. En cambio, al llegar a la zona de Vitoria y más arriba, el cielo se había encapotado, y amenazaba con llover. Al menos, pensamos nosotros, este verano iba a ser más fresquito que los anteriores, jeje.

Después del ligero paseo, y aunque ya estaban todos los establecimientos cerrados, buscamos una panadería cercana para comprar el pan a la mañana siguiente cuando nos levantásemos (nunca viene mal saber donde están ubicadas las tiendas), y después resolvimos volver a descansar a la auto, pues el día siguiente sería igual, hasta que llegaramos adonde teníamos pensado. Así que nos metimos en la auto y nos tomamos un vaso de leche antes de dormir.



La mañana del día 8 amaneció con algo de sol, pero con pinta de llover. No cayó agua, pero estuvo continuamente amenazando hasta que cruzamos la frontera, por la zona de Irún y la primera población francesa que encontramos fue Hendaye, donde curiosamente volvió a salir el sol y se mantuvo durante otra buena parte del trayecto. Prácticamente no nos enteramos cuando cruzamos de una a la otra ya que hoy en día la frontera no existe. De que nos dimos cuenta, estabamos en territorio francés.
A partir de este momento, no cerrabamos los ojos, ninguno, jejeje... todo nos parecía novedoso y sobre todo mis hijos, alucinaban ante tanto cartel en francés, y en suma, todo lo que miraban.



Así, en estado catatónico, observando el paisaje, conseguimos llegar hasta Bordeaux. Queríamos parar, pues me había dado cuenta de que el tiempo no parecía mejorar, sino al contrario amenazaba con tormenta, y en vistas de que no llevabamos más que unos tristes paraguas, pensamos parar en un hiper y comprar unos chubasqueros para los críos, más llevaderos que los paraguas.
En estas estábamos, cuando paramos en la gasolinera al pasar Burdeos, y decidimos comer en el área de descanso que había al lado. De golpe, el estado catatónico en el que nos encontrábamos cambió para convertirse en principios de infarto, pues el primer susto nos lo llevamos al aparcar en el área de descanso. Nos damos cuenta de que no funciona nada dentro del habitáculo. Ni funciona la luz, ni el agua, ni nada. Es decir, la batería como si no estuviera.... eso, nada más entrar en terreno francés, sin conocimientos del idioma y con un mes por delante de incertidumbres. ¿Qué hacemos???....

Lo primero, comemos... jejeje... hay que llenar el estómago y pensar mientras tanto en alguna solución.
Preparo la comida mientras Toño revisa las baterías y cree que la solución quizá está en una batería nueva, aunque tampoco lo tiene claro.
Pues nada, después de comer y repostar, salimos para Poitiers, y justamente al llegar a la ciudad, nos encontramos con un Auchan (Alcampo), compramos los chubasqueros, y seguimos calentándonos la cabeza, pues no encontramos la solución y seguimos sin energía en el habitáculo. Se hace tarde, necesitamos solucionar el tema antes que anochezca. Cuando ya pensábamos en hablar con alguien o preguntar por algún taller mecánico, vemos en la zona comercial un Feubert. Inmediatamente nos dirigimos hacia allí y Toño entra para comprar con urgencia la batería. Como eran cerca de las 8, estaban a punto de cerrar y no querían vendernos nada, con la excusa de que ellos ya no tenían tiempo de colocarla, pero Toño, tras explicarles como puede que la nuestra a pasado a mejor vida, y asegurándoles que no hace falta que ellos la instalen, consigue una batería nueva justo antes de cerrar.

De esta forma, nos dirigimos hacia el aparcamiento de Le Futuroscope, nuestro primer destino. Cogemos el ticket del aparcamiento en la entrada y buscamos un lugar en el espacioso parking, en donde pasaríamos los siguientes dos días.

Tras aparcar, y aprovechando que todavía había luz, mi marido se pone manos a la obra, y cambia las baterías. Efectivamente, el problema era ese, y gracias al cielo (y a mi marido, todo hay que decirlo) la energía vuelve al habitáculo, y todo vuelve a funcionar con normalidad.
Después de unos soplidos vaciando los pulmones, y mostrando nuestro descanso, decidimos dar un paseo y echar un vistacillo a la entrada del parque.

Como todavía estaba abierto, nos informamos del horario y demás detalles para preparar la visita del día siguiente.



Después del paseo, volvimos a la AC, cenamos tranquilamente, y nos acostamos pronto, pues pensabamos levantarnos bien temprano y disfrutar al máximo.

Y por fin amaneció. Aunque el desayuno fue recio, pues queríamos tener fuerzas para pasar toda la mañana con energías, no podíamos evitar los nervios ante lo que nos ibamos a encontrar, y las ganas de salir pitando y entrar en el parque nos hicieron terminar más aprisa de lo acostumbrado. Preparamos una buena mochila con bocatas y agua, y salimos preparados para pasar todo el dia en el parque.

Después de sacar las entradas (sacamos para dos días, pues el parque es grande y no queríamos dejarnos nada sin ver), nos dirigimos hacia la zona de los traductores y una vez provistos de nuestros cacharrillos, comenzamos la visita.
Aunque las expectativas eran grandes, pues nos habían hablado muy bien de Futuroscope, tengo que decir que no nos defraudó en absoluto. El parque es una maravilla.



Los edificios... son francamente futuristas y preciosos (y eso que ya tienen algunos años... me imagino cuando lo inauguraron, debió ser la caña...)
El parque tiene infinidad de edificios, que es en donde se encuentran las salas de proyección. Prácticamente la mayoría de las atracciones son salas de 3D, simuladores, etc.... todo con muchos horarios adaptables para poder verlos sin problemas...



Pasó el tiempo casi sin darnos cuenta. En cada una de las salas había algo especial que nos llamaba la atención, o que nos parecía asombroso, y lo cierto es que disfrutamos de un día estupendo, y pudimos ver prácticamente todo el parque, que contaba también con unas enormes gradas para poder ver sin dificultad el espectáculo nocturno



Que dan justamente a este escenario, en el que tenía lugar el espectáculo de luces, sonido, fuegos artificiales, etc...



Como se puede ver, detrás de la pantalla grande, lo que se ve en el edificio es una cascada de agua (es que no sé si se aprecia bien). La verdad es que todo el parque es una maravilla....

También tenía un mirador panorámico, de esos que te suben girando para que veas el parque entero desde arriba...



Y ver imagenes como éstas





A última hora de la tarde, salimos para darnos un descanso y tomar la cena tranquilamente en la auto. Teníamos pensado cenar rápido pues a las diez y media tenía lugar el espectáculo nocturno en la zona del lago. Un espectáculo de luces, agua, sonidos y fuegos artificiales (algo que después nos percatamos, debía ser la moda de este verano, pues era la tónica habitual de cuantos castillos y parques visitamos).
Así que, después de tomar un bocado y echarnos un rato para relajarnos, salimos con unas chaquetillas (pues hacía algo de fresco) y volvimos a entrar al parque para ver dicho espectáculo. Tampoco nos desilusionó.



Salimos alucinados una vez más y volvimos ya definitivamente para tomar un vaso de leche y acostarnos.

El día siguiente, como ya conocíamos el parque, desayunamos algo más relajados, volvimos a hacer nuestra mochila y de nuevo entramos para aprovechar el día viendo otra vez lo que más nos había gustado. Como ya teníamos prácticamente todo visto, nos tomamos la visita con más calma que el día anterior. El calor se notó más este día, hasta el punto que al mediodía nos sentamos en una de las numerosas terrazas y nos tomamos unos helados los críos y unas cervezas bien fresquitas nosotros. Disfrutamos más de las diferentes atracciones, pudimos ver más detalles de las distintas proyecciones en las salas... en fin, creo que nos vino bien este segundo día para poder disfrutar a tope del lugar.





A media tarde, y cansados ya de dar vueltas por todo el recinto, habiéndolo visto todo, pensamos que lo mejor era salir de Poitiers y dirigirnos, como teníamos previsto hacia Puy du Fou, para poder pernoctar en el sitio y entrar a ese parque temático por la mañana temprano también. Además, teníamos que comprar pan y algunas cosas más, así que, dicho y hecho, nos encaminamos hacia la AC y después de comprar en el hipermercado que hay pegado al parque y pagar los dos días de parking, a las 7:00 de la tarde nos pusimos en camino hacia Puy du Fou, llegando a nuestro destino a las 12:00 de la noche.

Puy du Fou es un parque dedicado al tema medieval. Al no ser especialmente conocido, pensabamos que el aparcamiento y demás, estaría más complicado que en Futuroscope... y nuestra sorpresa fue que nos encontramos con un parking enorme sólo para AC’s...



en el que no habría menos de mil... en fin... boquiabiertos nos quedamos.

Nada más llegar, y aunque era ya tarde, salimos de la auto a dar un paseo por la zona para ver la entrada del parque y los alrededores.
El tiempo era algo desapacible, bastante más frío que por Poitiers, amenazaba tormenta y ya caían ligeras gotas de un chirimiri que aunque no molestaba, calaba lentamente en las ropas... se notaba que habíamos subido a una zona más al norte.

El paseo fue más bien rápido, ya que al ser tan tarde estaba ya todo cerrado. El entorno del parque es un bosque, y la oscuridad y el silencio tan grande nos decidieron a volver y meternos en la cama hasta el día siguiente.

Por la mañana, bien temprano, nos dispusimos a desayunar, y al igual que cuando llegamos a Poitiers, la impaciencia por lo desconocido nos hizo comer más rápido que de costumbre para salir cuanto antes a visitar el parque.

Cuando ya habíamos preparado todo, salimos hacia la entrada. Compramos otra vez tickets para dos días, por la misma razón que en Futuroscope. El parque es grande, y con un día seguro que no lo veíamos al completo.

Qué decir de Puy du Fou... no tiene desperdicio, a pesar de ser el parque que menos confianza nos proporcionaba, para mí es de lo mejor que he visto en mi vida. Es un parque con temática medieval en donde no hay atracciones, sino espectáculos. Tiene seis espectáculos principales que no deben perderse, y luego algunas actuaciones de relleno para completar el tiempo restante. Al igual que en Futuroscope, cada espectáculo tiene distintos horarios a lo largo del día para que cada cual lo acople a su gusto.
Los aparatos traductores no te los dejan a fin de que los devuelvas, como era el caso de Futuroscope. Aquí los tienes que comprar, aunque puedes comprarlos sencillos, o dobles. Nosotros compramos dos dobles, nos salía más económico. Y luego, una vez fuera del parque, sirven como radio.

Los espectáculos nos dejaron francamente maravillados, tanto La batalla de DonJon (con una exhibición de jinetes y caballos que nos dejó perplejos)



, como las carreras de cuadrigas en el anfiteatro



la lucha de los mosqueteros en el teatro (un teatro en el que incluso meten caballos e inundan con agua)



o el incendio en la ciudad vikinga...



no tiene desperdicio...

Además, el parque cuenta con un espectáculo nocturno que no se realiza más que los sábados, el Cinéscénie, pero para verlo hay que hacer reserva previa. Pues bien, tanto nos gustó todo, que aún sin reserva, nos movimos hasta conseguir finalmente las entradas y poder verlo.
A todo esto se había hecho algo tarde y no habíamos cenado, el espectáculo comenzaba a las diez y media, pero por conseguir las entradas y guardar cola, aguantamos sin tomar nada desde la merienda. A los niños, que ya notaban un poco de gusanillo, les compramos unas papas y tal, para que aguantasen, pues acabaría algo tarde... pero el caso es que con todo el lío no habíamos cenado.
Nos costó un ojo de la cara, pero como dije al final, vale lo que cuesta.... Un espectáculo en el que intervienen 1600 personas, entre actores y personal necesario para llevar todo a cabo. El escenario es prácticamente todo el valle, con el lago como parte de dicho escenario, y un castillo real al fondo. Francamente increíble... realmente espectacular.



Salimos totalmente alucinados después de ver esa maravilla. Y desde luego, mereció la pena.... al terminar, ya eran las tantas de la noche... y nos fuimos a dormir (aunque antes tomamos unos vasos de leche acompañados con algo sólido).

Otro día más, y de nuevo tocaba pasar al Puy du Fou. Tal y como nos pasó en Futuroscope, el segundo día nos lo tomamos más relajado... ya sabíamos lo que había, y nos dedicamos a ver los espectáculos que más nos habían gustado... aunque después de ver el Cinéscénie la noche anterior, creo que ya nada nos pareció suficiente, jejej...

Otra cosa que me gustó mucho fué un reloj de carillón...



Es un reloj con una pareja a tamaño natural... cuando daba las horas y las medias, la pareja se movía dando vueltas... y la mujer (se supone) le reñía al hombre para que tocase la campana, jejee era monísimo.

Y aquí, al igual que hicimos en el otro parque, estuvimos hasta media tarde... y una vez que ya teníamos todo visto, decidimos salir del parque y tomar rumbo al siguiente destino.

Y así fué como llegamos antes de anochecer al bonito pueblo de Carnac, famoso por sus alineamientos de menhires.

Al llegar allí, nos dirigimos derechitos hacia el parking de autocaravanas, que como en prácticamente todos los pueblos en Francia, está preparado para el vaciado y llenado de agua y otros servicos para AC's.

Cuando terminamos de instalarnos, salimos para dar el paseito de rigor por el pueblo



pero no llegamos más que hasta la esquina, pues ya anochecía y teníamos ganas de cenar y descansar... el día había sido demasiado largo...

Y ya por la mañana, que amaneció un sol precioso, salimos andando para ver el pueblecito...

A mí me pareció precioso... las casas ya tienen esa forma característica del medievo bretón... y como para nosotros son construcciones a las que no estamos acostumbrados, todas las casas nos parecían bonitas y singulares...

Pasamos por un mercadillo en el que vimos unos pollos asados con una pinta estupenda... pensamos en comprar uno, pero lo dejamos para la vuelta, de lo cual nos arrepentimos más tarde... pues a la vuelta, ya no quedaba ni un pollo... y tuvimos que pensar en otra comida...

Pues llegamos hasta la playa...



Y aunque estaba decidida a mojarme en ella, lo cierto es que sólo metí los pies, jejejej no hacía tiempo para pegarse un buen baño... o al menos, no para mí...

Desde allí, nos acercamos para ver las alineaciones de monolitos y los dólmenes, característica que hace tan famosa a esta localidad.



Bajamos, salimos a observar la inmensa cantidad de piedras colocadas todas tan ordenaditas... que la verdad impresiona... parece increíble como en la antiguedad se las apañarían para mover esos pedruscos enormes y colocarlos así... y todos alineados.... lo cierto es que es algo curioso de ver...

Al terminar, comimos tranquilamente (aunque no pudo ser el pollo que habíamos previsto...) y desde allí tomamos rumbo hacia Quiberón.

Nos apetecía llegar hasta el final de la pequeña península. Fue realmente curioso circular por una carretera viendo playa a ambos lados de la misma...



Paramos a ver un fuerte que hay a medio camino, y ahí hicimos algunas fotos. Después, nos dirigimos hasta el final y volvímos por su Côte Sauvage (Costa salvaje)



Preciosa esa zona... bajamos también de la auto para admirar el paisaje. Y aunque me hubiera gustado darme un buen baño en estas bonitas playas, desistí... yo necesito más grados para meterme en el agua, jejeje.. será que en España estamos mal acostumbrados.

Cuando terminamos de pasearnos por esta curiosa península, volvimos de nuevo al vehículo. Y así comenzamos la segunda etapa de nuestras vacaciones...

domingo, 21 de septiembre de 2008

Con los amigos en Socovos

Después de algún tiempo sin contar aventuras, vuelvo de nuevo a la carga para relataros nuestras peripecias de este verano. Pero antes, y para llevar un órden lógico, ya que os quiero contar todos y cada uno de nuestros viajes, también os contaré el encantador fin de semana que pasamos en Socovos, en compañía de los socios de Acama.

Como teníamos prevista una Asamblea, aprovechamos para juntarnos todos los socios en el mes de Abril, y organizamos una quedada en el municipio de Socovos, en el que está prevista la creación de un Area para Autocaravanas en un futuro inminente.

Así pues, salimos de Albacete el viernes al mediodía. Queríamos llegar cuanto antes, ya que habíamos quedado con Nino (nuestro amigo de Socovos) en el lugar en donde estacionaríamos los vehículos.

El día no acompañaba demasiado y el viaje no resultó placentero a causa del viento; hasta tal punto, que en un momento determinado, y aunque no ibamos rápido debido al fuerte vendaval, la claraboya delantera (la que va sobre la capuchina) salió volando de repente, y la perdimos mientras circulabamos por la autovía. El susto fue tremendo... Toño redujo y paró en el arcén, y yo me empeñé en salir a buscar el plástico, aunque sabía que sería casi imposible encontrar una tapa de plástico tan ligera... bajé a pesar del peligro, acompañada por mi hijo, y juntos recorrimos un buen trecho hacia atrás, con la esperanza de encontrar la pequeña tapadera.... y cuando nos hinchamos de mirar y andar, dimos media vuelta y volvimos a la AC decepcionados tras la infructuosa búsqueda.



Y el problema, no era sólo que habría que comprar una claraboya nueva, no.... el problema gordo, era que la previsión meteorológica para todo el fin de semana se componía de lluvias y tormentas en esta zona de la sierra. Así que, el resto del viaje hasta llegar a Socovos, lo pasamos algo más despacio si cabe, debido al fuerte vendaval y al agujero que llevábamos en la parte superior, y rezando para que no lloviese antes de encontrar una solución al problema que se nos había venido encima en cuestión de minutos.

Por fin llegamos a Socovos. Nada más llegar, buscamos una ferretería (o alguna tienda en donde comprar algo para sustituir la tapa del techo) y por fin encontramos con qué tapar el enorme boquete de la claraboya para la probable lluvia que se avecinaba...

Y una vez arreglado el entuerto, nos damos cuenta de que ya han empezado a llegar los demás amigos y comienzan los saludos y bienvenidas hasta bien entrada la noche, en que decidimos tomar un bocado, y después un café en una de las autocaravanas.



Aunque llovíó un poco durante la noche, gracias al cielo no tuvimos problemas en el interior de la auto y dormimos estupendamente.

Al día siguiente, el sábado por la mañana, nos decidimos por recorrer el pueblecito y dar una vuelta por los alrededores.

Paseamos por sus calles, admirando sus iglesias





Y seguimos el paseo hasta llegar al castillo.



Su construcción parece que se remonta al siglo XII. Fue reformado en tiempos de Felipe II, pero tras el fin de la Reconquista, la fortaleza perdió relevancia.

Desde allí, y después de dejar a los críos que saltaran un rato por los alrededores, continuamos la visita hacia la noguera del arco...



Con sus alrededor de 800 años, parece que es la más antigua de Europa...

Después de este estupendo paseo por las afueras de Socovos, nos dirigimos hacia las instalaciones que el ayuntamiento, muy amablemente, nos había cedido esa mañana para realizar la reunión de nuestra asociación.

Así pues, mientras algunos se quedaban preparando un arroz estupendo



Otros se ocupaban de llevar a cabo la Asamblea de Acama, y al terminar, todos nos reunimos para zamparnos un plato de arroz riquísimo



La verdad es que lo pasamos genial... y después, un buen café y a descansar un rato.

Por la tarde, y puesto que uno de nuestros amigos tenía un conocido en el pueblo que poseía caballos, nos animamos a llevar a los chiquillos, que disfrutaron montando un rato y se lo pasaron pipa.



Así transcurrió un poco toda la tarde...

A la noche, nuestro amigo Nino y Pilar, su mujer, nos acompañaron en nuestra AC y tomamos un bocado... a lo que ellos colaboraron, trayendo unos níscalos riquísimos de los que también dimos buena cuenta...

Más tarde tomamos un café con el resto de los amigos, y cuando se hizo tarde, pues nos metimos cada uno en su AC para descansar.

El domingo, habíamos pensado subir a ver las pinturas rupestres que hay también en esa zona, y que Nino, con mucha amabilidad, nos serviría de guía para llegar hasta el lugar...

Así que, nos armamos de valor y comenzamos la subida...





Para llegar hasta las pinturas



Y también para poder observar un maravilloso paisaje desde esa altura



Muy buenas vistas, y muy buen paseo...

Al terminar, vuelta a las autos... agradecemos a nuestro amigo toda la atención que nos ha prestado, ya que gracias a su colaboración ha sido posible pasar un estupendo fin de semana en su localidad, y nos despedimos hasta una próxima ocasión.

Más tarde, nos dirigimos hacia una explanada en las afueras, para comer algo antes de emprender el regreso hacia Albacete y de allí, vuelta a casa después de un fin de semana movidito.



Otra vez volvemos contentos porque lo hemos pasado genial (a pesar de que tenemos una claraboya que arreglar...) y pensando ya en cuál será la próxima salida...