Bienvenido a nuestro blog.

Antes de comenzar a leer, te recomiendo que te pongas cómodo, los relatos por lo general son largos, así que... prepárate un cafetillo (o cualquier cosa que te apetezca), relájate... y disfruta de la lectura.



Espero que te guste y vuelvas pronto para leer mi próximo viaje..







sábado, 21 de junio de 2008

Semana Santa en Lisboa

Pues sí. Por fín salimos de la piel de toro (al menos de la que forma parte España). Teníamos muchas ganas de cruzar la frontera y probar suerte fuera de España, y en Semana Santa, aprovechando que teníamos nueve días, pensamos que era una muy buena oportunidad para salir al menos a Portugal, que tampoco nos pilla excesivamente lejos.

viernes, 20 de junio de 2008

Carnavales en Villarrobledo

Bueno, pues pasó la Navidad, y estuvimos algo así como un mes y algo sin sacar la autocaravana. Pero al fin llegaron los carnavales, y como algunos de los socios de Acama son de Villarrobledo nos propusieron una quedada allí y aprovechábamos para visitar Villarrobledo en carnavales, así que allá que nos fuimos ese fin de semana. Además nosotros teníamos aún tres días más, porque para los críos era la semana blanca, así que, pensabamos aprovechar esos días yendo después a visitar Cuenca.

Ya teníamos ganas de movernos, jejejej así que, en cuanto llegó el viernes por la tarde salimos pitando hacia Villarrobledo. Cuando llegamos hacía un frío que pelaba. Bajamos, y saludamos a los que ya habían llegado... y enseguida a tomar un bocado. Quedamos para después tomar un café en una cafetería cercana, y así lo hicimos.

En cuanto acabamos de cenar, bajamos de la auto y nos juntamos con el resto de amigos para tomar un cafetillo antes de ir a la cama.

Y así acabó el viernes. A la mañana siguiente, desayunamos y salimos a dar un paseito, aunque el tiempo no acompañaba. De hecho, habíamos planeado para ese fín de semana hacer un arroz caldoso pero entre que no hizo buen tiempo, y que faltó el que llevaba el sartenón.... lo dejamos para otra ocasión.

Total, que se nos hizo media mañana y nos reunimos para hacer una asamblea que también teníamos prevista.
La asamblea se alargó bastante, y se hizo la hora de comer rápidamente. Cuando terminamos, a comer cada uno a su auto, y quedamos para la tarde, para ver el desfile de carnavales.

Yo sabía que Villarrobledo tenía fama por sus carnavales, pero no me imaginaba que se lo currasen tanto, la verdad, me impresionaron bastante. Nos colocamos en un buen sitio para poder ver bien todo el desfile, y no nos perdimos nada. Lo pasamos genial entre carroza y carroza, y con la música, el ambiente... en fin... disfrutamos mucho esa tarde, la verdad.

Cuando todo terminó, decidimos volver y tomar un bocado, pero luego, tendríamos que disfrazarnos e ir hasta la plaza del pueblo, en la que habían instalado una carpa.

Y eso es lo que hicimos. Después de disfrazarnos (nosotros íbamos de piratas) salimos con el resto de la gente con la intención de pegarnos unos bailes y tomar una copilla. Cuando llegamos a la carpa ya estaba llena de gente, con un grupo tocando música y una gran animación. Así que no hizo falta empujarnos mucho para ponernos a bailar y pasarlo bomba.

Pensabamos quedarnos hasta más tarde, pero mis hijos se aburrieron enseguida (este es el problema de los que llevamos niños) y tuvimos que cortar y llevarlos a acostar, así que (y con todo el dolor de nuestro corazón) dejamos al resto de amigos que siguieran con la juerga y nos fuimos (junto con otros que también se retiraban) derechitos a dormir.

Así se hizo la mañana del domingo... estuvimos dando paseos, y a media mañana tomamos una caña con algunos de nuestros amigos... mientras se hacía la hora de comer, en la que había prevista la visita a unas bodegas.

Las bodegas Aresan

Una preciosidad. Quedé muy impresionada por el bonito edificio y demás instalaciones. Nos mostraron toda la bodega, y todo el proceso de recolección, envasado y demás. Nos enseñaron toda la instalación y para finalizar, nos dieron un pequeño ágape para probar todas las variedades.

En realidad salimos comidos, pues pusieron muchas cosas para picar (evidente, para probar tanto vino) y probamos todas las variedades que comercializaban.

Tengo que decir que estaba el vino tan rico, que antes de salir, compramos algunas botellas para tomar en casa. La bodega una maravilla, la atención estupenda, y el vino, riquísimo.

Al terminar, nos fuimos otra vez para Villarrobledo (pues las bodegas están en las afueras) y aparcamos en el mismo sitio.

Como ya era domingo, muchos decidieron marcharse directamente para sus casas, pero nosotros, como teníamos previsto marchar al día siguiente en dirección a Cuenca, nos quedamos otra noche a dormir allí. Y aprovechamos esa tarde para ir a ver otro desfile de disfraces de carnaval, pero esta vez, infantil.

Lo pasamos de vicio, viendo a niños pequeñitos tan bien disfrazados, la verdad es que nos gustó muchísimo, se nota que en Villarrobledo se toman muy en serio los carnavales y le echan muchas ganas, porque los disfraces eran todos muy buenos.

Al terminar todo, volvimos a la autocaravana, y como ya era tarde, nos preparamos para tomar un bocado y acostarnos.

Por la mañana, nos levantamos pronto para salir cuanto antes.

Buscando una ruta entretenida (para los niños) y para andar un poco, dimos con “La Ruta de las Caras”. Esta ruta, se encuentra en Buendía, a orillas del pantano. Al llegar al pueblo, tomas una carretera comarcal (muy bien señalizada, por cierto) y te lleva directamente al sitio de comienzo.

Al llegar, entre olivos y pinos, se puede dejar el coche en una amplia explanada aconsejada para aparcar. Llegamos cerca del mediodía, y decidímos dar el paseo (es aproximadamente de una hora) y comer después tranquilamente. Así pues, nada más aparcar, cerramos la autocaravana y empezamos a investigar por los alrededores. Como no sabíamos lo que nos ibamos a encontrar, llevabamos impresa la información que habíamos visto en internet, con la ruta completa y la foto de todas las caras.

Con eso y algún que otro letrero (que como digo, había indicaciones), comenzamos la ruta siguiendo un sendero bien definido que nos llevo hasta ver todas las caras.

El paseo es gratificante, las vistas del pantano y el monte preciosas, y las caras, que son obras de arte realizadas sobre las rocas, impresionantes. Algunas, de tres metros de altura; otras, algo más pequeñas, pero todas sorprendentes.

Los niños disfrutaron muchísimo, pues ellos llevaban los papeles con la ruta y las fotos y eran los que las iban descubriendo, por lo que disfrutaron de lo lindo todo el trayecto.

Al terminar el recorrido, hay que volver hacia atrás, pues no es un circuito, y aunque se puede ir monte a través, la verdad es que nosotros preferimos volver por donde habíamos venido. Después del paseo, subimos a la auto, comimos tranquilamente entre los pinos a la sombrita, y descansamos un ratito antes de dirigirnos hacia Cuenca, donde pensabamos pernoctar.

Después de haber descansado, nos pusimos en marcha, y como Buendía no está muy lejos de Cuenca (a una hora, más o menos) llegamos antes de anochecer.

Hay dos posibilidades buenas para pernoctar en Cuenca. Una es el aparcamiento que hay arriba del todo junto al castillo. Aunque es una buena opción, nos habían comentado que era muy solitario de noche, (aunque si quieres tranquilidad, es estupendo) y a nosotros nos pareció mejor el otro, el que está frente al Auditorio. No es muy grande, pero está debajo de las Casas Colgadas, estás en el centro de la ciudad, y además, es exclusivo, para autobuses y autocaravanas. Es privado, por lo que está vigilado de miercoles a domingo y no es gratis. A nosotros, solamente nos cobraron una noche, y nos salió por 5 euros, por que entramos el martes y porque se portó muy bien el vigilante.

Así que llegamos frente al auditorio, aparcamos, y salimos un ratito a dar una vuelta por el casco antiguo.

Precioso, pero las cuestas son de aupa. Llegamos casi sin aliento hasta las casas colgadas, cruzamos el puente que atraviesa el río (impresionante para quien no haya estado nunca, pues tiene una altura enorme) y llegamos hasta el parador, que está al otro lado.



Volvímos a cruzar, y fuimos recorriendo callejuelas y descubriendo bonitos rincones. Uno de los que más nos llamó la atención fue un pasaje entre dos calles. En el interior del pasaje, un gran azulejo cuenta la leyenda del Cristo del Pasadizo.



Después de leerla detenidamente y dejarnos sorprendidos con la historia, seguimos paseando cuesta arriba hasta llegar a la plaza, donde está la Catedral que no pudimos ver en ese momento por estar cerrada ya.

Subiendo, subiendo, llegamos hasta el castillo, y después de tomar algo de aliento, decidimos ir bajando (entre otras cosas porque todo estaba cerrado y ya no se veía nada) poco a poco.
Descubrimos un atajo para bajar. Una cuesta llamada La cuesta de Santa Catalina, que lleva directamente al lado del aparcamiento donde teníamos la auto. Si no, te toca dar la vuelta a media ciudad.
Cuando llegamos al aparcamiento, cena y todos a dormir, cansados de todo el día.

Teníamos un día y medio más, y como nos apetecía ver también el nacimiento del río Cuervo y la Ciudad Encantada, decidimos que eso lo haríamos al día siguiente, dejando la visita a Cuenca para el día en que nos marchásemos, por no hacer todos los kms. el mismo día.

Así pues, en cuanto nos levantamos, desayunamos y nos organizamos, salimos en dirección al nacimiento del río Cuervo, ya que está más alejado. Queríamos ver por la mañana el nacimiento, y a la vuelta, la Ciudad Encantada.

Son pocos kms., (unos 80) pero con tanta curva y tanto puerto, hay que ir despacio y se tarda bastante en llegar. Nosotros, además, entre que paramos a repostar (por no quedarnos secos en medio de la sierra) y que paramos también a comprar en un supermercado (es el que nos aconsejaron en la gasolinera, yendo para el nacimiento, en Villalba de la sierra, no hay que desviarse apenas) llegamos casi a la una.

Aparcamos la AC, y nos dispusimos a dar un buen paseo hasta llegar al nacimiento. Nos llevamos una pequeña mochila con bocadilletes y agua, para tomar un bocado al llegar. Está también todo muy limpio, y muy bien organizado, con rampas para minusválidos y carritos para bebés. La pena es que no había tanta agua como debiera, pero es un paisaje precioso, digno de visitarlo.

Aunque escogimos la ruta más larga para hacer un buen paseo y estirar las piernas, terminamos relativamente pronto, así que decidimos ponernos en marcha y salir hacia la Ciudad Encantada, para que no se nos hiciera de noche antes de tiempo.

La Ciudad Encantada está a unos 36 kms. de Cuenca, o sea, que nos hicimos unos 50 aproximádamente de vuelta, hasta llegar.

Llegamos sobre las 3. Dispusimos todo para comer, y descansamos el tiempo justo. A las 4, ya estabamos dispuestos a bajar (antes que se fuera la luz, pues no recordábamos el tiempo que se tarda en verla entera) y preparados.

Las entradas cuestan 3 euros por persona (sean adultos o niños) y después de pasar por taquilla (y comprar un plano -0’50 euros- para no perdernos por allí, nos dispusimos a caminar.
La Ciudad Encantada es también un sitio precioso para pasear. La belleza de las piedras erosionadas por la naturaleza, y el entorno de la campiña, crean un ambiente estupendo y relajante. Cada tanto, hay bancos para poder sentarse y seguir disfrutando de las vistas. También es un sitio muy cuidado, y limpio. Y adecuado también para las familias con niños, que pueden dejarlos correr y disfrutar adivinando las formas de cada piedra, y consultando la guía. Se tarda también alrededor de una hora, aunque siempre te entretienes más... nosotros acabamos sobre las 5’30, una hora estupenda para reposar un rato en la auto, y salir tirando en dirección a Cuenca.

Otra vez llegamos al aparcamiento frente al Auditorio. Como llegamos temprano, decidimos pasear un rato por la ciudad, esta vez por la parte moderna. Aunque al final, acabamos de nuevo en el casco antiguo, ya que queríamos saber el horario del Museo de las Ciencias, para subir temprano por la mañana.
La bajada, otra vez la cuesta de Santa Catalina.

Impresionante Cuenca de noche. Si de día gusta, con sus edificios y sus vistas de las hoces del Júcar y del Huécar, de noche impresiona,





pues tiene focos ámbar recorriendo las mismas hoces, y la zona rocosa frente a los edificios. Las luces que alumbran las casas colgadas y el puente, en fin... la iluminación nocturna le da a Cuenca un encanto especial.

Así termino el día, bajamos a cenar y a dormir hasta el día siguiente.

Por la mañana, nos levantamos tempranito para subir la cuesta (es mejor bajarla, jejeje) y llegar hasta el Museo de las Ciencias. Las entradas para los cuatro, incluyendo el Planetario: 4’50 euros.

Estuvimos prácticamente toda la mañana recorriendo las salas del Museo. Interesante y muy educativo. Tiene una sala dedicada al pasado del hombre. Otra dedicada al futuro, y otra en la parte superior dedicada a Castilla-La Mancha.

Después de la visita educativa, llegamos hasta la puerta de la Catedral a la 1. Cierran a las dos, así que nos dejan entrar avisando, ya que la visita es larga. Tienes opción a alquilar un audioguía, a nosotros nos costó la visita 7 euros.

Desde luego merece la pena, es una catedral preciosa. Tiene innumerables detalles y es una maravilla. Además, en la parte del sótano tenían una exposición de cuadros muy buena y aprovechamos para verla al mismo tiempo. Llegamos a la salida a tiempo, aunque las últimas cosas tuvimos que verlas un poco deprisa, pero mereció la pena.

Y esto es todo, al salir, nos dirigimos a la AC, comimos tranquilamente, y al terminar, después de descansar un poco, enfilamos hacia nuestra casa.

Como siempre, nos resistíamos a llegar, al tiempo que ya íbamos elucubrando sobre nuestra próxima salida.

viernes, 13 de junio de 2008

Javalambre en Navidad

No tardamos mucho en encontrar la ocasión para estrenar el trineo que compramos en Sierra Nevada. Aprovechando que otro de mis cuñados fué al mismo pueblo de Granada (Armilla), le encargamos la compra de las cadenas (aquellas que fuimos nosotros a comprar, pero que no pudimos por estar cerrado) y el fin de semana entre Navidad y Año Nuevo nos fuimos otra vez en busca de la nieve.

Decidimos que iríamos a Javalambre. Nos habían hablado muy bien de la zona, y como sabíamos que había nevado recientemente, pues esperabamos encontrar algo de nieve. Así que, sin pensarlo mucho, preparé la ropa y la despensa de la auto, y salimos cortando (esta vez nos fuimos solos) hacia Teruel el día 26, justo después de Navidad que caía en miércoles. Teníamos pensado estar en Javalambre hasta el domingo 30, ya que nos gusta pasar los días más señalados de la Navidad con nuestras familias...

Pues nada... nos ponemos en camino y la verdad es que en carretera no tuvimos ningún problema... el viaje dura bastante, así que tampoco quisimos hacer muchas paradas para llegar de día, y no tener problemas a la hora de aparcar... por lo demás, el viaje resultó una maravilla, salvo que fuimos por el camino más difícil y en vez de pillar la carretera en mejor estado, subimos hasta Javalambre por Camarena de la Sierra... y la verdad, la cuesta por enmedio del pueblo me acongojó un poquitín, jejejeje.... pero bueno... la dragoneta demostró que tiene un buen motor y subimos por toda la cuesta hasta llegar a la parte más empinada del pueblo, enlazando con la carretera (que debíamos haber cogido en un principio) y que llevaba directamente a Javalambre.

Cuando llegamos, estaba a punto de oscurecer, pero aún se veía bien.



La belleza del lugar nos impactó... ver todo tan blanco, era impresionante... aquí sí que había nevado últimamente... aunque la carretera por la que habíamos venido no tenía apenas nieve (se nota que los quitanieves estaban ya en plena forma) conforme ibamos entrando en la estación, más nieve había... llegamos hasta el final del aparcamiento... hasta arriba de nieve. Nos extrañó que no había ni un alma por allí, pero como ya era tarde (serían las siete y pico o las ocho) y se veía todo cerrado, pues pensamos que sería normal... lo que no nos parecía normal era no ver a ninguna AC más por allí. Es que estabamos total y absolutamente solos...

Aparcamos (al fondo del todo, yo creo que más al fondo no podíamos aparcar...) y nos bajamos para dar un pequeño paseo y ver aquello.

Para quien no haya estado nunca en Javalambre, diré que al contrario que en Sierra Nevada, que cuando es temporada es todo animación y no paras de ver gente por todos sitios incluso por la noche, la estación de Javalambre se compone de un par de edificios (la cafetería y la tienda de alquileres y forfaits)... y poco más. Y como esas tiendas quedan cerradas alrededor de las 6 de la tarde, pues resulta que cuando llegan las siete, allí no queda un alma, ya que el pueblo más cercano es Camarena de la Sierra, y queda a unos cuantos kilometros de allí... con lo cual, aquello se queda más sólo que la una desde las seis de la tarde hasta las ocho de la mañana siguiente...

Pues nada... dimos el paseo, y nos acercamos hasta los edificios... ya había oscurecido, y observamos que cuando pasamos por delante de los establecimientos se encendieron unos grandes focos... y un poco más allá, vimos a otro grupo de personas también paseando.
Por curiosidad, nos acercamos hasta la gente para ver que hacían por allí a esas horas de la noche, para descubrir que eran dos familias de autocaravanistas (que bien... que contentos nos pusimos al enterarnos), que habían llegado hacía un rato, y habían dejado las autos justo a la entrada, delante de los edificios.

Tras un ratillo de presentaciones y charla, cambiando impresiones y comentando que nosotros teníamos la AC aparcada al fondo del todo, nos animan a traerla hasta donde ellos estaban (pues la verdad, era mejor ubicación, ahora al estar más) y aparcarla a su lado.
A todo esto, llegó un empleado de la estación diciendo que habían saltado las alarmas de detección de movimiento (evidente, llevabamos allí una hora dando vueltas de reconocimiento por toda la zona...) y nosotros nos disculpamos, diciendo que seguramente habríamos sido nosotros pero que ya nos marchábamos a nuestros vehículos para no molestar más por esa noche.

Seguidamente, Toño se fué a mover la auto y colocarla junto a las otras dos. En realidad, para nosotros fué un alivio encontrar más gente para no pasar la noche solos. Parece que al estar acompañado, simplemente sabiendo que hay alguien a tu lado te encuentras más a gusto que totalmente solo, enmedio de la montaña (y de la nieve).

Al fin, la AC quedó colocada más arropada ahora. Estuvimos un buen rato charlando con los dos matrimonios de Madrid, hasta que se hizo la hora de cenar. Nos despedimos hasta el día siguiente y nos pasamos a cenar y a descansar.

Lo malo es que se levantó ventisca... y durante toda la noche no dejó de nevar, y de moverse aire... pero un aire, que daba miedo. Entre los sonidos del viento, y los meneos de la auto, que parecía que se iba a despeñar de lo fuerte que se movía (yo no hacía más que preguntarle a Toño si había puesto bien el freno de mano, porque en cualquier momento, me daba la impresión de que saldríamos disparados montaña abajo).

Tanto era el aire de la ventisca, que se nos apagó la calefacción (con el frío que hacía, jejej). No sabíamos cual era el motivo, pero a eso de las cinco de la mañana, se nos apagó la caldera y no había manera de hacerla funcionar... menos mal que llevabamos los nórdicos (qué gran invento...), y como la auto estaba calentita, llegamos al día siguiente con buena temperatura, pero teníamos que solucionar el tema por la mañana o tendríamos que irnos, porque sin calefacción, a ver quién era el guapo que se quedaba allí.

Y así, llegamos al día siguiente, jejeje empezamos a ver llegar a toda la gente, los trabajadores, y los que venían a esquiar... pero la ventisca no cesaba...

El caso es que hablando con los de las otras autos, solucionamos el problema de la calefacción (parece que era algo común en este tipo de calefacciones, que el aire se colaba por arriba y apagaba la llama), había que subir y poner algo en la chimenea para que bloquease la entrada de aire por el lado en que venía... así que, subimos y pusimos una tabla gruesa que llevabamos de forma que entrara aire sólo por el lado contrario. De esta forma, la calefacción funcionó otra vez de maravilla... a respirar, y a disfrutar del día entre la nieve...



Antes de sacar los trineos, los críos tenían ganas de dar unas clases con esquíes, así que, fuímos a ver como estaba el tema... después de algunas gestiones, al final, les alquilamos los esquíes (junto con el casco y los bastones) para todo el día, y les conseguimos un par de horas de clases con un monitor.

Aunque el día no estaba muy católico que digamos, las clases las dieron estupendamente, y pudieron disfrutar de lo lindo...

Mientras, mi marido y yo, tomando un café calentitos en la cafetería... y observando a los peques....

Cuando las dos horas acabaron, fuimos derechos hasta la autocaravana. Los críos se cambiaron de ropa, y tomamos algo de comer, pues ya era mediodía. Es que, entre arreglar el tema de la calefacción y demás, comenzamos un pelín tarde la mañana.

Después de comer, y como el alquiler de los esquíes era para todo el día, los críos aprovecharon y estuvieron esquiando mientras la estación estuvo abierta.... mientras tanto, nosotros nos dedicamos a charlar con los vecinos de AC, y observábamos a la gente sobre la nieve. Pasamos el día en un pis pas (jolín, es que a las cinco ya era casi de noche... como cunden los días en las estaciones de invierno, jejejj)



A todo esto, la ventisca que no cesaba... entre el ruido que se oía cuando estabamos dentro de la auto, y los movimientos (que parecía que iba a salir volando) la verdad es que imponía bastante....
Además, nos habían dicho que el tiempo seguiría así... y seguramente empeoraría... así que, acordamos que a la mañana siguiente nos iríamos de allí...
Los otros dos matrimonios también se iban a marchar... creo que era lo mejor, entre que el tiempo no era muy bueno (uno de los remontes lo habían cerrado por la ventisca) y luego, si nevaba... pues la carretera no estaría tampoco muy bien... así que, pensamos que por la mañana, aprovecharíamos cuando bajase el quitanieves y nos bajaríamos detrás.



De momento, estaban cerrando la estación otro día más, y nosotros devolvimos los esquíes. Mis hijos tomaron algo para merendar, y a continuación sacaron el trineo para estrenarlo. En Javalambre sí que tienen una buena bajada para jugar con los trineos... y allí también disfrutaron los críos un buen rato... bueno... que no dejaron de tirarse hasta la hora de cenar, vamos....

Cuando llegaron... se cambiaron de ropa, cenamos, y vimos un ratillo la tele hasta caer rendidos.... los críos habían pasado un día espléndido a pesar de las inclemencias del tiempo, y habían jugado de lo lindo con la nieve, que era uno de los objetivos...

A la mañana siguiente, viernes, la ventisca parecía que había cesado un poco. El quitanieves había bajado ya un par de veces, y los críos habían jugado otro rato con el trineo...

A eso de media mañana, salió el sol y nos comentaron que la carretera estaba bien para bajar... así que, aprovechamos una de las bajadas del quitanieves y salimos las tres AC's detrás siguiendo sus pasos... hasta llegar a la zona más baja.

Cuando llegamos abajo... los otros matrimonios pararon y les invitamos a un café antes de la despedida.
Si este mundo del autocaravanismo es bonito, en parte, se debe a la gran cantidad de gente maravillosa que conoces por el camino...
Después del café e intercambio de teléfonos, nos despedimos, esperando vernos en algún otro lugar, y cada uno salimos en una dirección.

Nosotros, después de pensar durante algunos kilómetros, nos decidimos por volver a casa y preparar tranquilamente la fiesta de nochevieja. Ya tendríamos más ocasiones para visitar nieve, y que los niños disfrutaran de ella.

Y así fué como regresamos a casa del que sería el último viaje del año. Con la alegría de haber pasado un par de días estupendos y la pena de tener que volver tan pronto a casa... y con la esperanza de poder salir cuanto antes hacia nuevas aventuras.