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Antes de comenzar a leer, te recomiendo que te pongas cómodo.... los relatos por lo general son largos, así que... prepárate un cafetillo (o cualquier cosa que te apetezca), relájate... y disfruta de la lectura.

Espero que te guste y vuelvas pronto para leer mi próximo viaje..







sábado, 5 de diciembre de 2009

Viaje a Pedrajas de San Esteban

A raíz de la quedada astronómica que Acama realizó en Robledo, uno de los asistentes decidió, a modo de agradecimiento, organizar otra concentración de autocaravanas en su localidad. Y así fué como algunas semanas después, otro grupo de amigos autocaravanistas nos volvimos a reunir en Pedrajas de San Esteban.




Viernes, 4 de Diciembre
Como siempre, con la comida aún bajando por el esófago, salimos rumbo a Pedrajas acompañados con algunos amigos más de Albacete... el trayecto se hizo ameno, pues llevábamos walkies y fuimos hablando por el camino hasta prácticamente la llegada.

Este pueblo vallisoletano no está precisamente cerca, por lo que tardamos algunas horas en llegar a nuestro destino... creo que serían alrededor de las 11 de la noche cuando aparcamos junto a la ermita en la que estaba previsto pernoctar.


Tengo que decir, que nuestro amigo de Pedrajas (Mariano) se había esmerado mucho en la preparación, jeje.. el sitio era precioso... e incluso había puesto carteles a la entrada de la zona para que no nos perdiésemos... todo un detalle por su parte!!!



Ya había algunas autocaravanas aparcadas cuando llegamos, así que colocamos la auto, dejamos todo listo y salimos para presentarnos (a los que no conocíamos) y charlar un rato mientras seguíamos esperando la llegada de los que faltaban...

El frío hizo acto de presencia, por lo que después de un buen rato de animada conversación, entre el cansancio acumulado por las horas de viaje y el frío que no cesaba, decidimos meternos en la auto a dormir, no sin antes quedar con los demás en salir temprano para visitar algunos sitios de la zona que había previstos.

Sábado, 5 de Diciembre

A la mañana siguiente, nada más levantarnos (y desayunar) salimos para ver bien dónde nos encontrábamos, y nos sorprendimos al ver un inmenso pinar



En realidad, Pedrajas de San Esteban es un pueblo dedicado mayoritariamente al negocio de los piñones (yo la verdad lo desconocía hasta ese momento, en el que nos explicaron que es así desde hace muchísimos años) y por ello, toda la comarca está plagada de pinares. Así pues, Pedrajas es famoso por ser uno de los mayores exportadores de piñones.

Al lado de la ermita, la figura de un piñonero se alza orgullosa, en representación y agradecimiento a todos aquellos hombres que desde siempre se han dedicado a esta profesión.



Estuvimos un rato paseando por los alrededores, y bajamos por una ligera cuesta que nos llevaba hasta la orilla del río. La zona se veía muy bonita y cuidada. Carmen (la mujer de Mariano) incluso me comentaba sobre las propiedades curativas del agua que pasa por ahí, y cuyos méritos son reconocidos por buena parte de la comarca... (otra cosa que yo no sabía... cuánto aprende uno viajando, verdad??)



Y después de un agradable paseo, salimos hacia el primer lugar previsto para visitar: El parque temático del Mudéjar de Olmedo



Otro lugar que no conocíamos en absoluto y que nos sorprendió gratamente.
El parque tiene una gran cantidad de edificios emblemáticos de la provincia, castillos, iglesias y demás construcciones, todas hechas a escala, pero realizadas con una gran exactitud con respecto a los originales...


En algunas de las reproducciones los niños podían entrar y subirse incluso a lo más alto...


se lo pasaron de escándalo entre tanto castillito


Y lo cierto es que el sitio es encantador


pequeños y mayores, lo pasamos en grande viendo todos estos edificios a escala mientras seguíamos el recorrido




a cual más bonita...



y tras este agradable paseo, salimos del parque para llegar hasta Olmedo.


Y recorrimos algunas de sus calles viendo los edificios más emblemáticos de la localidad


sus parques...


Queríamos visitar El palacio del Señor de Olmedo, pero nuestra visita debía retrasarse un poco, por lo que para hacer tiempo, nos fuimos a visitar el castillo de la Mota, en Medina del Campo.



en donde de paso, aprovechamos para comer, pues ya nos apretaba el gusanillo, jejeje..

Impresionante castillo, por fuera y por dentro...


Estuvimos un buen rato recorriendo todas las instalaciones, y cuando terminamos la visita, nos dirigimos hacia Medina del Campo, llegando hasta su bonita plaza


Una bella localidad también, que abandonamos con pena (por lo rápido que salimos pitando, jeje) para poder visitar El palacio del Caballero de Olmedo que teníamos prevista.


Es una visita en la que te pasan por distintas salas en las que escuchas la vida del Caballero de Olmedo, y te transportan directamente hasta su época.
Una vez que salimos ya había oscurecido por lo que tomamos rumbo al lugar de pernocta, junto a la ermita, para descansar...

Allí preparamos algo rápido y cenamos junto a nuestros amigos en un local anexo a la ermita que le habían dejado utilizar a nuestro amigo de Pedrajas mientras durase el encuentro de autocaravanas. Y después de unos cafés y una buena sobremesa, nos fuimos a descansar a las autos.

Sábado, 5 de Diciembre
A la mañana siguiente, Mariano fué pronto a despertarnos para continuar visitando los lugares de interés.

Si no recuerdo mal, creo que hasta nos llevó churros... mmmmm... eso sí que es un buen despertar, jajaja...

En fin, después de desayunar y cuando ya estábamos todos preparados, salimos derechos hacia el Museo de las Villas Romanas.

en donde pudimos pasar primero al centro de interpretación,


a la zona arqueológica, en donde pueden observarse las excavaciones


y la casa romana, en la que hacen una visita teatralizada, para que puedas ver cómo se vivía en las casas romanas de una forma más real


pasamos unas risas, porque el acto teatral era en plan cómico, jiji


disfrutamos muchísimo mientras duró, y nos dió mucha pena que finalizara, jajaja... pero teníamos que marcharnos, ya que habíamos previsto hacer una paella para comer, así que en cuanto terminó la función teatral y recorrimos luego las distintas salas, salimos derechos hacia la ermita y nos pusimos a preparar la enorme paella (para unos treinta y tantos...)

la empezó el maestro con equipación completa, pero la terminaron los verdaderos entendidos en la materia, jajaja...


los ingredientes, los conseguimos gracias a unos familiares de Mariano, que se ofrecieron a comprarlo todo y por supuesto, estaban invitados a comer con nosotros...
Como veíamos que chispeaba un poco, decidimos comerla dentro del local de la ermita.



Al terminar, como siempre, una agradable sobremesa y a descansar un rato a las autos...

Y por la tarde, como vimos algo nublado el tema, preferimos quedarnos allí para descansar... aunque algunos de nuestros amigos aprovecharon para acercarse hasta Valladolid, que no la conocían... nosotros, como ya la habíamos visto, pues preferimos quedarnos descansando, con los que tampoco les apetecía moverse.

Y así pasó la tarde, tranquilitos, charlando con los amigos y disfrutando de un buen descanso.

A última hora, nos animamos a acercarnos al pueblo (Pedrajas) para tomar un café


allí tuvimos oportunidad de conocer a la familia de Mariano y Carmen, sus hijos y nietos...  y a los que yo al menos, percibí como una familia muy unida... quedamos con ellos en reunirnos más tarde en la zona de la ermita, para tomar un café.

Y después de salir de la cafetería, un buen paseo hasta llegar al lugar en donde están las autos...  

Un poco más tarde, llegó la familia de Mariano y nos volvemos a reunir en el local que está pegado a la ermita para tomar todos unas copas y charlar animadamente...

Más tarde, y agotados como estábamos, nos despedimos hasta el día siguiente.

Domingo, 6 de Diciembre


Este día lo dedicamos principalmente a conocer el pueblo de Pedrajas. Mariano y Carmen, los amigos que organizaron la quedada, como son de esta localidad, quisieron mostrarnos lo más importante de allí, así que, por la mañana en cuanto todos estuvimos desayunados y dispuestos, nos fuimos para allá dando un paseo.



Incluso nos permitieron entrar a ver la plaza de toros


y así fuimos recorriendo este pintoresco pueblo, cuya mayor riqueza se debe sin duda a los piñones.. por cierto que entramos en una tienda para llevarnos unas bolsitas, como ibamos a marcharnos sin probarlos, jeje...

Al terminar todo el recorrido, llegamos hasta el restaurante en el que habían encargado la comida para este día.


El menú estuvo riquísimo y lo pasamos genial durante toda la comida.

Al terminar, de vuelta al lugar de pernocta, y poco después de descansar un rato, salimos ya en dirección a casa...  no sin antes, despedirnos y agradecer a Mariano y Carmen por su hospitalidad, y el enorme trabajo que habían realizado con el fin de que todos los asistentes lo pasaramos bien y disfrutásemos de un estupendo fin de semana.

A la vuelta, decidimos hacer una pequeña parada en el castillo de Coca, que nos pillaba cerquita...


nosotros ya lo habíamos visto hace algunos años... pero pasamos a verlo por dentro con los demás, ya que había tiempo suficiente...


Y ahora sí, al terminar la visita al castillo, llega el momento de las despedidas, y cada uno sigue de regreso hacia su casa...

Otra vez de vuelta, con la misma sensación encontrada de siempre... con pena porque vemos que se acaba esta última aventura... pero pensando ya en otra salida para hacer en cuanto podamos...

Espero que os haya gustado nuestra aventura por tierras vallisoletanas ¿Nos seguiréis en nuestra próxima salida?

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