Bienvenido a nuestro blog.

Antes de comenzar a leer, te recomiendo que te pongas cómodo, los relatos por lo general son largos, así que... prepárate un cafetillo (o cualquier cosa que te apetezca), relájate... y disfruta de la lectura.



Espero que te guste y vuelvas pronto para leer mi próximo viaje..







domingo, 18 de mayo de 2008

Paseando por Cabañeros

El siguiente viaje lo hicimos a Cabañeros. Otra quedada más con el grupo de la Pava. Preparamos todo poniendo a punto la auto y el viernes por la tarde salimos hacia la zona junto a mi hermano. Habíamos quedado con el resto de los componentes en Horcajo de los montes, y teníamos ganas de llegar por ver de nuevo a toda la gente. Aunque hicimos un par de paradas como es costumbre, no tardamos mucho en llegar al sitio. El viaje nos resultó bastante ameno, charlando, y oyendo música... en fin... de que nos dimos cuenta, estabamos ya en el pueblo. Cuando llegamos, la mayoría ya estaban sentados a la puerta de un bar, tomándose unas cañitas, a lo que rápidamente nos apuntamos. Estuvimos charlando un buen rato, y después, tras descubrir que en el interior había un futbolín, pasamos el resto del tiempo echando unas partidas y pasándolo en grande. Así transcurrieron las últimas horas del día, hasta que cada uno se fue a su auto a descansar.

A la mañana siguiente, pensamos en ir a caminar, y que mejor sitio que un paraje de la zona denominado la Chorrera. Fuimos con las autos hasta el inicio de la senda...

y a partir de ahí, recorrimos a pie todo el camino hasta llegar a la preciosa cascada. Unos más deprisa, otros más despacio.... pero al final todos llegamos al hermoso lugar, en donde la visión de la caída del agua y el sonido tan agradable que producía, nos permitió relajarnos un rato mientras nos recuperábamos de la caminata.

Cuando descansamos, volvímos lo andado, disfrutando del paisaje... la jara... el cantueso.... y tanta riqueza floral que nos tenía absortos en el camino.

Después del largo paseo, que nos llevó casi toda la mañana, nos dirigimos con las autos hacia la zona recreativa de Retuerta para comer.

Otro rincón precioso de la zona, en el que el amplio espacio del que disponíamos nos permitió disfrutar del paraje. Comimos la mar de bien, y después de un merecido reposo, salimos a dar un paseo para rebajar... mientras recorríamos el lugar.

La zona desde luego era preciosa... y andamos un buen trecho... Como el sitio era una maravilla, se decidió pasar allí la noche, así que... y tras una tarde estupenda, nos preparamos para cenar y pasar una buena velada... con queimada incluida...

Nos pusimos como el quico... y después, a descansar... A la mañana siguiente, domingo ya, en cuanto nos levantamos nos pusimos en marcha, rumbo a Horcajo de los Montes de nuevo, en donde buscamos una churrería y desayunamos unos churros con chocolate riquísimos. Al terminar el desayuno, visitamos el Museo Etnográfico...

No es muy grande... pero resultó bastante curioso y entretenido...

Y allí estuvimos un buen rato... hasta que al salir, nos subimos a las autos para dirigirnos hacia Navas de Estena.

Y una vez allí, cerramos todo y nos dispusimos a caminar (para hacer hambre, jejej) hacia el Boquerón de Estena...

Y así, paseando y charlando, pasamos toda la mañana... observando la belleza que teníamos delante...

La verdad es que merece la pena visitar esa zona...

Ya de vuelta, dispusimos las mesas para comer... la comida dió paso a la sobremesa... y la charla amena se prolongó hasta media tarde. Llegado este punto, decidimos salir cada uno para su casa, pues nos esperaba un buen trecho de vuelta. Así pues, recogimos todo, y nos despedimos con besos y abrazos deseando un pronto reencuentro. Y así terminó el fin de semana, y el que fué nuestro último viaje (aunque aún no lo sabíamos) con nuestra primera autocaravana. El viaje de vuelta, como siempre con pocas ganas de llegar al destino...

viernes, 9 de mayo de 2008

Fin de semana en Las Alpujarras

Esta vez quedamos con los amigos de la P.A.V.A. en Las Alpujarras. La P.A.V.A. (Propietarios de Autocaravanas Veteranas Asociados) es una asociación, sin papeles (es decir, asociación solo de nombre, jejeje... ), de amigos autocaravanistas que se reúnen de vez en cuando con sus reliquias para pasar unos días en buena compañía y mejor gastronomía. La condición para pertenecer a la Pava es poseer una autocaravana de más de 15 años... En principio, y como la nuestra tenía 24... más que Pavita, era ya la abuela del Club, jejejeje... En fin, habían quedado en la finca de un amigo, en plena sierra, para pasar el fin de semana, y hacer unas migas, así que decidimos apuntarnos y pasar un par de días con estos amigos. Nosotros ya habíamos estado antes por esta zona. Concretamente, hace cosa de un par de años estuvimos nueve días en un camping en La Zubia, en Granada (entonces ibamos con tienda de campaña todavía), y recorrimos prácticamente toda la provincia. Desde Sierra Nevada, a Guadíx, pasando por las Alpujarras, Capileira, Pampaneira, Bubión, Trévelez... y por supuesto, visitamos toda la ciudad, La Alhambra, el Parque de las Ciencias, los diferentes barrios... pero eso como digo, fue hace un par de años, cuando todavía no eramos dueños de la autocaravana. Ahora, un par de años más tarde, nos apetecía volver por esta región y pasar un par de días en compañía de buenos amigos. Como ya es habitual, salimos junto a mi hermano (que también pertenece a la Pava) un viernes poco después de comer. Durante todo el trayecto, creo que paramos un par de veces a estirar las piernas... tomamos unas empanadillas y alguna que otra bebida para refrescarnos, y continuamos viaje hasta llegar al pueblo en donde uno de los Paveros tiene una pizzería, pegando a Granada. Creo que fuimos los últimos en llegar, los demás ya estaban esperando mientras tomaban un bocado. Por supuesto, la cena consistió en unas pizzas y kebabs riquísimos, que devoramos acompañados de cerveza. Esperamos a que nuestro amigo cerrara la pizzería, y nos pusimos en camino hacia la sierra.

Llegamos hasta el desvío y empezamos a subir la cuesta. Al llegar a Lanjarón, tuvimos un pequeño problema con los frenos... que casi nos obliga a pernoctar en ese lugar. La buena suerte nos acompañó, y al final subimos casi hasta la finca, que por cierto, estaba en una zona bastante elevada. No llegamos hasta la misma finca, pues era noche cerrada ya, y el acceso, estaba algo complicado. Así pues, decidimos pasar la noche en una amplia zona que había en el camino, ideal para aparcar, y en la que cabíamos bien las pocas autocaravanas que subimos.

El resto de autos, nos esperaban ya arriba, pues habían llegado a lo largo de todo el día. Y según nos contaron al día siguiente, también tuvieron sus problemas para poder pasar. Parece que el camino para entrar a la finca estaba demasiado en pendiente para que nuestras autocaravanas, ya entradas en años, pudieran pasar. Pero no tardaron en arreglarlo. Vino uno de los dueños con un tractor pala, y en plena noche ya, hizo otro camino en la parte más alta de la carretera, para que en vez de cuesta arriba, las autos pudiesen entrar bajando. El caso, es que a la mañana siguiente, cuando despertamos, nos pusimos en marcha los que aún estabamos a medio camino. Nos quedaba sólo la última parte, que era la más complicada, pero al final, todos llegamos hasta el lugar de la quedada sin problemas.

Desde luego, las vistas desde el lugar eran preciosas...

Los niños disfrutaron muchísimo también...

Cuando terminamos de acomodarnos, el dueño de la finca, nos comentó que tenía que atar unas cepas que tenía plantadas, y gustosamente (y para pasar la mañana...) nos ofrecimos a ayudarle entre todos. Así que, sin más tardar, nos fuimos tras él y comenzamos a trabajar...

Todos agachando el lomo... y ganándonos la comida... Al terminar, J Montes (que es un cocinero excelente) preparó la carne que habían comprado para la comida, creo que era cabrito o algo así...

Riquísimo nos estuvo.. no dejamos ni las migas... Bueno, pues pasada la hora de la comida y después de reposarla un poco, nos animamos para pasear y hacer algo de ejercicio. Los dueños de la finca, nos comentaron que más arriba de la montaña se encontraba el monasterio budista O.Sel.Ling... y hacía allí nos dirigimos... Como estaba algo retirado, uno de los granadinos (acostumbrado a conducir y manejarse por aquella sierra como Pedro por su casa) sacó su ranchera y se dispuso a subir a todos los que cupiesen para llevarlos hasta la cima y poder ver el monasterio. Total, que subieron dieciocho en el coche (por lo menos...) y yo no sé como llegaron, pero llegaron. Cuando ibamos ya por la mitad del camino, el coche que volvía a recogernos, y nos subimos.

Y aquí fue donde el miedo me atenazó la garganta... el granadino se conocía la sierra como la palma de la mano, sí... pero eso de saltar con el coche de un camino al otro, campo a través... eso fue ya demasiado... esta fue otra de esas ocasiones en las que hay que besar el suelo cuando uno llega... Cuando llegamos arriba, lo único que pudimos ver eran las diferentes esculturas y construcciones de estos monjes, que por su puesto, no se dejaron ver.

Después de pasear un rato por el lugar y ver las diversas figuras y monumentos de esta congregación, decidimos dar la vuelta por donde habíamos venido. Cuando llegamos abajo estabamos reventados, y dedicamos el resto de la tarde en tumbarnos a la bartola y descansar. A la noche, otra vez una buena cena. J Montes de nuevo preparó chuletas de cordero para todos. Y como broche, Borrasca preparó una queimada riquísima, que nos supo a poco, y eso que estaba bastante fuerte... Al terminar todos a dormir, que el día había dado mucho de sí. Y a la día siguiente, pasamos la mañana con tranquilidad, charlando sin parar y haciendo tiempo hasta la hora de comer. Y mientras hablabamos y arreglabamos el mundo, admirabamos el paisaje.

Una belleza difícil de no observar. Nos quedabamos todos embobados mirando al horizonte, y admirando las preciosas vistas, los pueblecitos que asemejaban manchas, dando una nota de color sobre el verde de la vegetación. Y mientras tanto, J Montes se esmeraba, con unas migas que quedaron de escándalo. Cuando terminamos la comida, y con todo el dolor de nuestro corazón, nos pusimos en marcha, de vuelta para casa. Nos daba mucha pena, pues la belleza del lugar nos tenía embobados, pero estabamos muy lejos de Albacete y nos esperaba un largo camino de vuelta.

Y así llegamos al final de este fin de semana en las Alpujarras. Y como siempre digo, nos daba muchísima pena el momento de la llegada, pero había que ir pensando en el siguiente viaje a realizar.

jueves, 8 de mayo de 2008

Escapada a Valladolid

Poco después de volver de Almería, y ya con el gusanillo en el cuerpo de salir otra vez de viaje, hablé con una amiga del Rincón romántico (Tianuria) y entre otras cosas le comenté que no conocía su tierra (Valladolid) y que me encantaría visitarla alguna vez, a lo que ella me respondió que estaría encantada de mostrarme su ciudad y que fuese cuando quisiera, y así podríamos conocernos (gran error por su parte porque me lo tomé en serio y decidimos plantarnos allí en la primera ocasión que se nos presentó). Valladolid pilla a un buen trecho de Albacete, por lo que nos pensamos el ir sólamente en un fin de semana, porque para mi marido iba a ser una paliza al volante... pero al final decidimos hacer una escapada sin niños, que de vez en cuando tampoco viene mal un descanso para nosotros solos... Así pues, el viernes bien temprano por la mañana, salimos hacia Valladolid. La mayoría del trayecto pasó sin problemas. Uno de los momentos más complicados fue cuando pasamos el puerto de Guadarrama. Se nos pasó la indicación del túnel, y al final nos metimos en el puerto de lleno. Con el bicho que no podía con su alma... que subía las cuestas a 40... no sé como nos las vimos para llegar hasta arriba... creo que hacíamos fuerza empujando nosotros desde dentro y todo... y lo peor no fue la subida, noooooo... lo peor fue bajar y que no se lanzara en picado por las cuestas... En fin... otro lugar en el que al salir, me dieron ganas de bajar y besar el suelo... porque creía que no iba a llegar salva. Eran principios de Mayo (del 2007) pero el tiempo aún estaba un poco tonto, y a medio camino nos sorprendió una tromba de agua. Viendo que era ya medio día y como no paraba de llover, salimos por una vía de servício a una pequeña localidad y aparcando en una de las callejuelas dejamos que siguiera cayendo la tromba mientras preparamos la comida. Comimos tranquilamente y cuando estabamos tomando el café, observamos que dejaba de caer agua y salían unos rayitos de sol, así que, salimos a estirar las piernas y ver algunas fachadas antes de seguir en marcha.

Cuando terminamos el paseo y viendo que ya había pasado la tormenta, decidimos continuar el viaje. Así, sin prisa y observando los paisajes, fueron pasando los kilómetros. Aunque viajar sin los críos es mucho más relajado, porque no tengo las contínuas broncas a las que estoy acostumbrada con ellos, lo cierto es que los echamos de menos una barbaridad. Y aunque el ruido del motor no nos dejaba mantener una charla en condiciones (aunque a mí no me callan ni debajo del agua) el camino se hizo ameno con la conversación. Gracias a las indicaciones que nos habían dado en el foro AC Pasión, aparcamos justo al lado del centro de Valladolid, en el aparcamiento de un salón de exposiciones. El lugar era muy bueno. Buena ubicación, iluminación, camaras de seguridad en la zona... en fin, un lujo. Una vez que llegamos, cerramos todo bien y bajamos a ver la zona. El aparcamiento estaba al lado del río Pisuerga. Un sitio precioso en el que nos hicimos algunas fotos para recordar,

Como ya era algo tarde pensé que sería mejor seguir paseando por aquella zona hasta la hora de cenar, y quedar con Tianuria por la mañana. Ya que no conocíamos nada, y mientras dábamos el paseo, se nos ocurrió buscar alguna oficina de información para que nos dieran indicaciones y planos de lo más importante para visitar. Cual no sería nuestra sorpresa, al comprobar que las indicaciones que había (señalizadas) nos llevaban fuera de la ciudad. Y gracias a que se nos ocurrió preguntarle a una señora, que muy amablemente nos aconsejó volver por donde habiamos salido, porque si no, aún estaríamos andando buscando la dichosa oficina, jejej. En fin... aunque estaba chispeando, nos paseamos por el centro un poco,

Nos tomamos un cafetillo, y cuando nos cansamos de pasear, y viendo que ya oscurecía, volvimos a la auto a descansar. Dormimos a pierna suelta y sin interrupciones, a pesar de que a la vuelta, alguien en el foro autocaravanista mencionaba que en este aparcamiento solían hacer botellones y no se podía descansar... lo cierto es que nosotros no oímos un solo ruido y no vimos gente joven por la zona en plan botellón. A la mañana siguiente, un buen desayuno y como nuevos. Recogimos todo e hicimos tiempo hasta que se hizo una hora buena para llamar a Tianuria. Al final logramos contactar, y quedamos a media mañana en la plaza del Ayuntamiento.

Como nos conocíamos del foro, pero no nos habíamos visto jamás, el saludo de bienvenida fue algo más original. Nos presentamos, y charlando llegamos hasta una cafetería para cambiar primeras impresiones mientras tomabamos un café. Tanto Nuria, como Manolo (su marido) nos parecieron unas personas encantadoras. No puedo menos que agradecer el día que se pasaron mostrándonos todo Valladolid, sus calles, su historia, los lugares más emblemáticos y su origen... las callejuelas, los museos, iglesias y sitios más interesantes que visitar.... No tengo palabras para describir la amabilidad con que nos enseñaron su ciudad con gran cariño y simpatía. Mientras ellos nos mostraban todo, nosotros ibamos haciendo fotos por donde pasabamos...

Nos contaron mil y una historias de su ciudad, como la del bautizo de Felipe II. Sus padres querían bautizarlo en la iglesia que hay en la Plaza de San Pablo, pero como el Palacio pertenecía por distrito a la iglesia de las Angustias, tuvieron que romper las rejas de la ventana lateral (que aún hoy en día permanecen sujetas con una gran cadena de eslabones y un candado), que daban a una calle que sí pertenecía a San Pablo, y sacaron al bebé por la ventana para bautizarlo. Cosas de reyes...

Otra cosa que me llamó la atención fue la antigua plaza de toros o Plaza del viejo coso, que para sorpresa mía es octogonal. Aunque comenzó siendo una plaza de toros, dejó de usarse para tal fin y se utilizó como cuartel de la Guardia Civil, previa adaptación. Hoy en día son viviendas normales a las que cualquiera (cualquiera que pueda comprar un piso, claro) puede acceder.

A mí me pareció preciosa

Y Nuria me comentó que le gustaría hacerse con una de esas viviendas, aunque estaban muy solicitadas... Total, que cuando ya estabamos más que fundidos de tanto caminar, nos metimos en un restaurante estupendo y comimos a base de bien. Después de los cafés, y dando un paseo tranquilito, nos dirigimos hacia donde estaba la auto para enseñársela a nuestros amigos, y tomamos una copa juntos mientras charlábamos sentados dentro del vehículo. Se nos hizo media tarde cuando Nuria y su marido se despidieron de nosotros. Con un gran beso y un fuerte abrazo nos despedimos deseando vernos de nuevo lo antes posible. Cuando se marcharon, aprovechamos las últimas luces del día para dar un paseo por la orilla del río, y después derechitos a dormir, que por la mañana nos esperaba la carretera y debíamos descansar. No podíamos volver sin pasar antes por Peñafiel y recorrer su castillo, así que ese fue el lugar hacia donde nos dirigimos en cuanto pusimos en marcha el bicho.

Aparcamos la Dragoneta y pasamos a visitar el castillo, cuya forma asemeja un barco.

Mientras que estabamos en la zona superior del castillo, el guía nos explicó algo de la historia de Peñafiel, y una cosa que me llamó la atención fue (al igual que en Valladolid) su singular plaza de toros.

Su suelo aun hoy en día es de arena amarilla, y en realidad es un rectángulo formado por casa de dos o tres pisos. Además de su peculiar forma como plaza de toros, destacan las fachadas de las casas, en los pisos superiores todas de madera con complicados arabescos tallados, y en los bajos de piedra con estrechas puertas que son en realidad burladeros.
Las casas mas modernas protegen sus puertas que dan a la plaza con vigas de madera en vertical, lo que las convierte también en protecciones frente a los toros. La plaza solo tiene dos salidas, una llegando por la calle "Directa al Coso" y otra en el extremo opuesto. 

 Otra curiosidad de esta plaza (en realidad, lo que más me llamó la atención) es la forma de propiedad que tiene las casas que la forman, todavía en vigor, porque la casa puede ser propiedad de una persona, pero otra persona diferente puede tener los "Derechos de vistas" que no son otra cosa que el derecho a ocupar los balcones y ventanas los días de que hay espectáculo en la plaza (vamos, como en la antigüedad). 

 El festejo actualmente es también digno de mención, ya que se monta una plaza circular en el interior de la "Plaza del Coso", y se sueltan dos toros, uno por dentro de la plaza redonda, y otro en el exterior, en la plaza del Coso. Cuando terminamos la visita al castillo bajamos hasta la auto y descansamos un rato mientras tomabamos una cervecilla. Ya descansados nos pusimos en camino y llegamos hasta Aranda de Duero, en donde paramos para comer. Después del café y para rebajar el pollo, bajamos para dar un paseo por esta bonita localidad.

Y así terminó nuestro viaje a Valladolid. Después de dejar Aranda de Duero nos dirigimos directamente a casa. Y como siempre digo... tristes, mientras aparcamos y dejamos todo recogido, porque ya acabamos otro viaje, pero maquinando con ilusión una nueva salida.