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Antes de comenzar a leer, te recomiendo que te pongas cómodo.... los relatos por lo general son largos, así que... prepárate un cafetillo (o cualquier cosa que te apetezca), relájate... y disfruta de la lectura.

Espero que te guste y vuelvas pronto para leer mi próximo viaje..







viernes, 23 de mayo de 2008

Puente de noviembre en Navarra

Deseando estábamos de pillar unos días para estrenar la nueva autocaravana. Y en cuanto tuvimos la oportunidad, preparamos todo para marcharnos unos días hacia la zona de Navarra.

En principio, una de las cosas que más me animó era visitar Pamplona (más concretamente, me hacía ilusión andar por la calle Estafeta, jejeje), ciudad en la que nunca he estado, pero al final, y debido a que la ruta fué variando sobre la marcha, nos dejamos pendiente esa visita. Tengo esperanzas de volver muy pronto para poder recorrer sus calles.

De nuevo, quedamos con algunos integrantes de la Pava... y aunque era una ruta algo larga, aprovechamos el puente de Todos los Santos, a primeros de noviembre. Así, pues, salimos el jueves por la mañana con la esperanza de llegar antes de la noche al punto de encuentro.

En esta ocasión, tanto la Dragoneta, como la Margarita (mi hermano también estrenaba auto) nos demostraron que podían circular a una velocidad más que aceptable, y el viaje, resultó también muy entretenido por la novedad de las pipiolas. Mis hijos, en sus nuevos asientos, disfrutaban del paisaje en carretera mientras comentaban la nueva adquisición. Y mi marido... ese sí que notó el cambio... ya que la mejoría en cuanto a motor, dirección asistida, cabina, etc... era evidente.

Llegamos a media mañana a un pueblecito muy pequeño cerca de Tudela llamado El Bocal. Recuerdo algo que me llamó la atención muchísimo, y es que nos contaron que tenía una pequeña verja de hierro a su alrededor y que por lo visto, la cerraban por la noche, y la abrían de día... insólito para mí, pues no sabía que todavía se hiciesen cosas así... aunque la valla sea más bien simbólica, no deja de tener su encanto...

Cuando llegamos al pueblecito, ya estaban algunos de nuestros amigos esperándonos. Aparcamos las autos y bajamos a saludar a todo el mundo... y a continuación, fuimos dando un paseo por un camino paralelo al río, y que conducía a la presa construída por Carlos V.



Nos hicimos algunas fotos y dimos un garbeo por la zona, haciendo tiempo, hasta que decidimos volver y llegar adonde teníamos aparcados los vehículos.



Una vez que llegamos al aparcamiento, sacamos unas papas y algo de picar, y nos tomamos un buen aperitivo mientras charlabamos un poco con el resto de amigos. La verdad es que el pueblecito nos pareció encantador... Tenía también un pequeño puente de piedra cruzando el río (que es donde estaba la puerta de la valla, si no recuerdo mal).

Algunos de nuestros amigos de la Pava habían quedado con nosotros en este pueblo sólo para saludarnos, pues su viaje previsto era otro, así que después del almuerzo, se iniciaron las despedidas, y al mismo tiempo que veíamos como algunos se marchaban, nosotros cogimos la dirección de Olite, que era nuestra próxima parada.

Nada más llegar a Olite, tomamos un bocado y cada uno se quedó en su Ac descansando de tanta carretera, así que fue a la tarde cuando nos dedicamos a recorrer su maravilloso castillo.



Olite, para quien no haya estado nunca, aparte de ser un pueblo con encanto, tiene un castillo precioso... a mí me recordó al típico de los Exin Castillos, como aquellos con los que jugaban mis hermanos de pequeños... no sé... la forma tan peculiar...
Además, es Parador Nacional de Turismo, por lo que tampoco es visitable al completo... pero merece la pena pasar y caminar por sus almenas y pasillos.



Después de visitar el castillo, nos fuimos a dar un paseito por el pueblo, parando a tomar unos chatillos de vino en uno de sus locales... Aproveché la ocasión para llamar a una amiga de Stella (que me había dado el teléfono para que la llamase cuando estuviese por la zona) con la intención de saludarla... pero al final nos fué imposible contactar.

Entre el paseo por el pueblo y la visita al castillo, pronto se hizo de noche y decidimos irnos a las autos para tomar fuerzas, que la verdad, ya estabamos algo cansados...
Después de la cena, nos juntamos en una de las autos para tomarnos un café todos juntos y comentar lo ocurrido durante el día. Y cuando nos cansamos de cotorrear, cada uno a su casita y a descansar que el día siguiente también tendríamos movidita.

Cuando despertamos el viernes, la idea era acercarnos hasta San Martín de Unx y visitar también su Iglesia.

Llegamos muy temprano por la mañana, y después de aparcar las autos, nos dispusimos a subir hasta lo más alto del pueblo, que es donde está situada la iglesia de San Martín.
Aunque parece de broma, las cuestas del pueblo son de aúpa... y más de uno necesitó hacer una paradita intermedia antes de llegar a la puerta de la Iglesia.
Por cierto, que en una de esas paradas, nos dió tiempo a comprar almendras garrapiñadas, que parece que son típicas de allí y lo cierto es que nos supieron riquísimas...

Aunque esta cerrada la iglesia, una señora muy amable es la encargada de abrirla y enseñársela a los turistas que así lo soliciten, y así sucedió con nosotros... (Curioso que nosotros subimos todos con la lengua de fuera, y en cambio esta buena mujer, ya con una edad más que respetable, y ayudada por un bastón, subía más fresca que una rosa, jejejeje)

Lo más destacable (para mí) fué la cripta, realizada para salvar un desnivel en el terreno, bajo el ábside.



Cuando terminamos la visita, ya era bien pasada la media mañana. Bajamos hacia donde estaban las autos, y mientras algunos se quedaban descansando, otros seguimos caminando carretera abajo, hasta llegar a unas bodegas de la localidad y ya que habíamos llegado hasta allí, y después de degustar el riquísimo vino, nos decidimos a comprar algunas cajas.

Al terminar, subimos de nuevo por la carretera y llegamos hasta donde estaban aparcadas las Ac's.
Descansamos unos minutos, y otra vez en marcha,


(No tiene calidad, pero es una vista de los que ibamos en carretera)

esta vez hasta Ujué, pueblo encantador donde los haya.
Un pueblo que merece la pena visitar también. De los que mejor conserva su aspecto medieval... Visitamos su Iglesia (la iglesia de Santa María)



Que es también una maravilla...



y dimos después un paseo por el pueblo, llegando hasta su zona más alta, en donde paramos a contemplar las vistas desde una especie de mirador. Y cuando descansamos, decidimos regresar a las autos y ponernos otra vez en marcha, para llegar cuanto antes al lugar donde comeríamos y nos quedaríamos a pernoctar, que no era otro que Sangüesa.



Llegamos a la hora justa de tomar un bocado y descansar... y eso es lo que hicimos.

Después de descansar un rato y volver a tomar fuerzas, nos dedicamos a pasear por la localidad,



Y ver las distintas iglesias y edificios emblemáticos, como la Iglesia de Santa María la Real...



y la Iglesia de San Salvador...



Y algunos más, al tiempo que recorríamos las callejuelas... por cierto que entre calle y calle, pasamos a un bazar chino y encontré (sin buscarla) una de esas lamparítas de leds que tanto apreciamos últimamente...
Cuando nos cansamos de caminar, entramos en una cafetería y nos pedimos unas copas de vino que nos supieron a gloria... ¿O serían los panchitos? jejeje...

Más descansados y con el cuerpo más alegre después del chatillo, nos encaminamos hacia las autos para tomar la cena y descansar del ajetreo del día.
Y de nuevo, tras tomar un bocado, nos juntamos en una de las autocaravanas para tomar un café y seguir la animada charla con los demás.

Así pasó otro día, y se hizo la mañana del sábado.

Cuando nos levantamos, la idea era pasar por Javier, y visitar su castillo.



Y así se hizo... llegamos bien tempranito por la mañana, y visitamos el castillo de Javier... una pasada... a mí particularmente, me pareció impresionante... (claro que mi opinión en este tema es bastante imparcial, porque yo soy una enamorada de los castillos, jejeje)

Y desde allí, nos fuimos hasta Leyre, para visitar también su Monasterio.



A media mañana pudimos entrar al recinto y nos enseñaron su interior... entre otras cosas, nos mostraron la enorme cripta de este monasterio.

Además, al finalizar la visita, nos comentaron que si esperabamos a la tarde, podríamos escuchar un oficio que realizarían los monjes de la congregación en gregoriano, que precisamente los hacían en ese día, así que, y por lo inusual del acontecimiento, decidimos esperar hasta la tarde por la zona, comiendo en un lugar cercano y tranquilo cerca del embalse...



viendo las inmediaciones y paseando por los alrededores... con tal de esperar hasta la hora prevista de la tarde y escuchar los cánticos gregorianos... pues hacía mucho tiempo que no escuchabamos este tipo de música.

El oficio estuvo bien... algo extenso para nuestro gusto, pero en realidad fue muy bonito.

Cuando terminó... no sabíamos muy bien donde pasar la noche, y anduvimos dando algún que otro rodeo, hasta que al final, decidimos que lo mejor era volver por donde habíamos venido y pernoctar de nuevo en Sanguesa, pues habíamos estado muy tranquilos la noche anterior y nos pillaba muy cerca.

Y así llegamos al sábado por la noche. De nuevo preparamos cena en cuanto llegamos, y después, los inevitables cafés, en los que nos juntabamos en una u otra auto para tomarlo en compañía de nuestros amigos.

El domingo por la mañana, ya el último día antes de regresar, quedamos en que visitaríamos Sos del rey católico.



Llegamos también temprano al pueblecito, y aparcamos las Ac's para salir a dar un paseo por todo el pueblo recorriendo sus calles...





Cuando llegamos a la plaza, nos encontramos con que había una exposición micológica y pasamos a verla ya que estabamos por allí...
Multitud de variedad de setas, comestibles y no comestibles... interesante la visita... y educativa.

De paso, nos comentaron a modo de curiosidad que en las Navidades de este año (2007) el anuncio de la Lotería Nacional sería grabado (en parte) en esta plaza de Sos.



Una vez que nos recorrimos la mayor parte del pueblo, regresamos hasta las autos, y viendo que ya era media mañana y se nos echaba el tiempo encima, nos apresuramos a recoger todo y nos pusimos en marcha de vuelta a nuestra casa...

Y como de costumbre... conforme nos ibamos acercando a nuestro destino, la pena nos embargaba porque el final del viaje se acercaba, pero al mismo tiempo la ilusión de preparar el próximo viaje nos mantuvo animados hasta el momento de la llegada.

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