Bienvenido a nuestro blog.

Antes de comenzar a leer, te recomiendo que te pongas cómodo, los relatos por lo general son largos, así que... prepárate un cafetillo (o cualquier cosa que te apetezca), relájate... y disfruta de la lectura.



Espero que te guste y vuelvas pronto para leer mi próximo viaje..







domingo, 18 de mayo de 2008

Un poco más de historia

C omo ya hice referencia en el comentario "Un poco de historia" , la primera autocaravana nos acompañó en nuestros primeros viajes, hasta bien entrado el mes de Mayo de 2007. Con ella disfrutamos de nuestra primera salida en Burgos, y hemos pasado fines de semana inolvidables en Cabo Cope, Valladolid, así como en Las Alpujarras y Cabañeros. A primeros de Junio, y con bastante pena, la pusimos a la venta y dejamos momentáneamente de viajar. Lo cierto es que tardamos muy poquito en venderla, pues aunque era bastante viejecita, marchaba muy bien, y como no tenía un precio muy elevado, tuvo muchos pretendientes, jejejej hasta que al final, vinieron a por ella... Yo creo que el día que se la llevaron una parte de nosotros se marchó también... ese día no pude comer... pasé un día fatal... y me costó algunos días hacerme a la idea de que nunca volveríamos a verla. Después de eso, vino el verano. Lo pasamos como todos los años... disfrutando de la playa y de la piscina... y esperando a que llegase la feria, pues ya habíamos decidido que al finalizar septiembre buscaríamos otra AC y la compraríamos. Tal era el mono que teníamos de autocaravana... yo creo que una vez pruebas a pasar unos días de esta forma... te enganchas, y no quieres viajar de otra manera... Así fué pasando el verano y llegamos por fín hasta septiembre. Después de visitar algunos particulares y diversas casas de autocaravanas, encontramos la auto que sería nuestra dragoneta. Por fuera Y por dentro Nos enamoramos de ella en cuanto la vimos... y no nos lo pensamos dos veces. Ésta, además de ser bastante más nueva que la anterior, tenía un motor mucho más potente y eso era en gran parte lo que nosotros íbamos buscando. Así que, después de terminar el trato con su dueño (al final la compramos a un particular) quedamos con él en que iríamos a por ella, y al pasar el puente del Pilar (antes no pudimos ir a por ella) nos marchamos los cuatro en tren, para venir todos montados en la auto de vuelta hasta Albacete. Recuerdo que llovía a cántaros, jejejej... menuda experiencia para ser la primera a bordo de la nueva AC. Aunque vino bien, pues así comprobamos que no había goteras y que podríamos dormir tranquilos en caso de una fuerte tormenta con lluvias... Total, que llegamos a casa y dejamos la AC en su sitio. Dejándola lista para pegarle un buen enjabone en cuanto tuviésemos el primer rato libre. Y así fué como comenzó una nueva etapa en nuestras vidas...

Paseando por Cabañeros

El siguiente viaje lo hicimos a Cabañeros. Otra quedada más con el grupo de la Pava. Preparamos todo poniendo a punto la auto y el viernes por la tarde salimos hacia la zona junto a mi hermano. Habíamos quedado con el resto de los componentes en Horcajo de los montes, y teníamos ganas de llegar por ver de nuevo a toda la gente. Aunque hicimos un par de paradas como es costumbre, no tardamos mucho en llegar al sitio. El viaje nos resultó bastante ameno, charlando, y oyendo música... en fin... de que nos dimos cuenta, estabamos ya en el pueblo. Cuando llegamos, la mayoría ya estaban sentados a la puerta de un bar, tomándose unas cañitas, a lo que rápidamente nos apuntamos. Estuvimos charlando un buen rato, y después, tras descubrir que en el interior había un futbolín, pasamos el resto del tiempo echando unas partidas y pasándolo en grande. Así transcurrieron las últimas horas del día, hasta que cada uno se fue a su auto a descansar.

A la mañana siguiente, pensamos en ir a caminar, y que mejor sitio que un paraje de la zona denominado la Chorrera. Fuimos con las autos hasta el inicio de la senda...

y a partir de ahí, recorrimos a pie todo el camino hasta llegar a la preciosa cascada. Unos más deprisa, otros más despacio.... pero al final todos llegamos al hermoso lugar, en donde la visión de la caída del agua y el sonido tan agradable que producía, nos permitió relajarnos un rato mientras nos recuperábamos de la caminata.

Cuando descansamos, volvímos lo andado, disfrutando del paisaje... la jara... el cantueso.... y tanta riqueza floral que nos tenía absortos en el camino.

Después del largo paseo, que nos llevó casi toda la mañana, nos dirigimos con las autos hacia la zona recreativa de Retuerta para comer.

Otro rincón precioso de la zona, en el que el amplio espacio del que disponíamos nos permitió disfrutar del paraje. Comimos la mar de bien, y después de un merecido reposo, salimos a dar un paseo para rebajar... mientras recorríamos el lugar.

La zona desde luego era preciosa... y andamos un buen trecho... Como el sitio era una maravilla, se decidió pasar allí la noche, así que... y tras una tarde estupenda, nos preparamos para cenar y pasar una buena velada... con queimada incluida...

Nos pusimos como el quico... y después, a descansar... A la mañana siguiente, domingo ya, en cuanto nos levantamos nos pusimos en marcha, rumbo a Horcajo de los Montes de nuevo, en donde buscamos una churrería y desayunamos unos churros con chocolate riquísimos. Al terminar el desayuno, visitamos el Museo Etnográfico...

No es muy grande... pero resultó bastante curioso y entretenido...

Y allí estuvimos un buen rato... hasta que al salir, nos subimos a las autos para dirigirnos hacia Navas de Estena.

Y una vez allí, cerramos todo y nos dispusimos a caminar (para hacer hambre, jejej) hacia el Boquerón de Estena...

Y así, paseando y charlando, pasamos toda la mañana... observando la belleza que teníamos delante...

La verdad es que merece la pena visitar esa zona...

Ya de vuelta, dispusimos las mesas para comer... la comida dió paso a la sobremesa... y la charla amena se prolongó hasta media tarde. Llegado este punto, decidimos salir cada uno para su casa, pues nos esperaba un buen trecho de vuelta. Así pues, recogimos todo, y nos despedimos con besos y abrazos deseando un pronto reencuentro. Y así terminó el fin de semana, y el que fué nuestro último viaje (aunque aún no lo sabíamos) con nuestra primera autocaravana. El viaje de vuelta, como siempre con pocas ganas de llegar al destino...

viernes, 9 de mayo de 2008

Fin de semana en Las Alpujarras

Esta vez quedamos con los amigos de la P.A.V.A. en Las Alpujarras. La P.A.V.A. (Propietarios de Autocaravanas Veteranas Asociados) es una asociación, sin papeles (es decir, asociación solo de nombre, jejeje... ), de amigos autocaravanistas que se reúnen de vez en cuando con sus reliquias para pasar unos días en buena compañía y mejor gastronomía. La condición para pertenecer a la Pava es poseer una autocaravana de más de 15 años... En principio, y como la nuestra tenía 24... más que Pavita, era ya la abuela del Club, jejejeje... En fin, habían quedado en la finca de un amigo, en plena sierra, para pasar el fin de semana, y hacer unas migas, así que decidimos apuntarnos y pasar un par de días con estos amigos. Nosotros ya habíamos estado antes por esta zona. Concretamente, hace cosa de un par de años estuvimos nueve días en un camping en La Zubia, en Granada (entonces ibamos con tienda de campaña todavía), y recorrimos prácticamente toda la provincia. Desde Sierra Nevada, a Guadíx, pasando por las Alpujarras, Capileira, Pampaneira, Bubión, Trévelez... y por supuesto, visitamos toda la ciudad, La Alhambra, el Parque de las Ciencias, los diferentes barrios... pero eso como digo, fue hace un par de años, cuando todavía no eramos dueños de la autocaravana. Ahora, un par de años más tarde, nos apetecía volver por esta región y pasar un par de días en compañía de buenos amigos. Como ya es habitual, salimos junto a mi hermano (que también pertenece a la Pava) un viernes poco después de comer. Durante todo el trayecto, creo que paramos un par de veces a estirar las piernas... tomamos unas empanadillas y alguna que otra bebida para refrescarnos, y continuamos viaje hasta llegar al pueblo en donde uno de los Paveros tiene una pizzería, pegando a Granada. Creo que fuimos los últimos en llegar, los demás ya estaban esperando mientras tomaban un bocado. Por supuesto, la cena consistió en unas pizzas y kebabs riquísimos, que devoramos acompañados de cerveza. Esperamos a que nuestro amigo cerrara la pizzería, y nos pusimos en camino hacia la sierra.

Llegamos hasta el desvío y empezamos a subir la cuesta. Al llegar a Lanjarón, tuvimos un pequeño problema con los frenos... que casi nos obliga a pernoctar en ese lugar. La buena suerte nos acompañó, y al final subimos casi hasta la finca, que por cierto, estaba en una zona bastante elevada. No llegamos hasta la misma finca, pues era noche cerrada ya, y el acceso, estaba algo complicado. Así pues, decidimos pasar la noche en una amplia zona que había en el camino, ideal para aparcar, y en la que cabíamos bien las pocas autocaravanas que subimos.

El resto de autos, nos esperaban ya arriba, pues habían llegado a lo largo de todo el día. Y según nos contaron al día siguiente, también tuvieron sus problemas para poder pasar. Parece que el camino para entrar a la finca estaba demasiado en pendiente para que nuestras autocaravanas, ya entradas en años, pudieran pasar. Pero no tardaron en arreglarlo. Vino uno de los dueños con un tractor pala, y en plena noche ya, hizo otro camino en la parte más alta de la carretera, para que en vez de cuesta arriba, las autos pudiesen entrar bajando. El caso, es que a la mañana siguiente, cuando despertamos, nos pusimos en marcha los que aún estabamos a medio camino. Nos quedaba sólo la última parte, que era la más complicada, pero al final, todos llegamos hasta el lugar de la quedada sin problemas.

Desde luego, las vistas desde el lugar eran preciosas...

Los niños disfrutaron muchísimo también...

Cuando terminamos de acomodarnos, el dueño de la finca, nos comentó que tenía que atar unas cepas que tenía plantadas, y gustosamente (y para pasar la mañana...) nos ofrecimos a ayudarle entre todos. Así que, sin más tardar, nos fuimos tras él y comenzamos a trabajar...

Todos agachando el lomo... y ganándonos la comida... Al terminar, J Montes (que es un cocinero excelente) preparó la carne que habían comprado para la comida, creo que era cabrito o algo así...

Riquísimo nos estuvo.. no dejamos ni las migas... Bueno, pues pasada la hora de la comida y después de reposarla un poco, nos animamos para pasear y hacer algo de ejercicio. Los dueños de la finca, nos comentaron que más arriba de la montaña se encontraba el monasterio budista O.Sel.Ling... y hacía allí nos dirigimos... Como estaba algo retirado, uno de los granadinos (acostumbrado a conducir y manejarse por aquella sierra como Pedro por su casa) sacó su ranchera y se dispuso a subir a todos los que cupiesen para llevarlos hasta la cima y poder ver el monasterio. Total, que subieron dieciocho en el coche (por lo menos...) y yo no sé como llegaron, pero llegaron. Cuando ibamos ya por la mitad del camino, el coche que volvía a recogernos, y nos subimos.

Y aquí fue donde el miedo me atenazó la garganta... el granadino se conocía la sierra como la palma de la mano, sí... pero eso de saltar con el coche de un camino al otro, campo a través... eso fue ya demasiado... esta fue otra de esas ocasiones en las que hay que besar el suelo cuando uno llega... Cuando llegamos arriba, lo único que pudimos ver eran las diferentes esculturas y construcciones de estos monjes, que por su puesto, no se dejaron ver.

Después de pasear un rato por el lugar y ver las diversas figuras y monumentos de esta congregación, decidimos dar la vuelta por donde habíamos venido. Cuando llegamos abajo estabamos reventados, y dedicamos el resto de la tarde en tumbarnos a la bartola y descansar. A la noche, otra vez una buena cena. J Montes de nuevo preparó chuletas de cordero para todos. Y como broche, Borrasca preparó una queimada riquísima, que nos supo a poco, y eso que estaba bastante fuerte... Al terminar todos a dormir, que el día había dado mucho de sí. Y a la día siguiente, pasamos la mañana con tranquilidad, charlando sin parar y haciendo tiempo hasta la hora de comer. Y mientras hablabamos y arreglabamos el mundo, admirabamos el paisaje.

Una belleza difícil de no observar. Nos quedabamos todos embobados mirando al horizonte, y admirando las preciosas vistas, los pueblecitos que asemejaban manchas, dando una nota de color sobre el verde de la vegetación. Y mientras tanto, J Montes se esmeraba, con unas migas que quedaron de escándalo. Cuando terminamos la comida, y con todo el dolor de nuestro corazón, nos pusimos en marcha, de vuelta para casa. Nos daba mucha pena, pues la belleza del lugar nos tenía embobados, pero estabamos muy lejos de Albacete y nos esperaba un largo camino de vuelta.

Y así llegamos al final de este fin de semana en las Alpujarras. Y como siempre digo, nos daba muchísima pena el momento de la llegada, pero había que ir pensando en el siguiente viaje a realizar.