Bienvenido a nuestro blog.

Antes de comenzar a leer, te recomiendo que te pongas cómodo, los relatos por lo general son largos, así que... prepárate un cafetillo (o cualquier cosa que te apetezca), relájate... y disfruta de la lectura.



Espero que te guste y vuelvas pronto para leer mi próximo viaje..







jueves, 29 de mayo de 2008

Diciembre en Sierra Nevada

La siguiente escapada la hicimos a la nieve.


Llevábamos un tiempo con ganas de visitar alguna estación de esquí, y aprovechando que el hermano de mi marido iba para Sierra Nevada a pasar un fin de semana con mi cuñada y los críos, nos apuntamos con ellos y nos fuimos a pasar un par de días aún a sabiendas de que apenas había nevado todavía... Como ellos iban a un hotel en Sierra Nevada, y nosotros pensabamos aparcar la auto en el área de autocaravanas que hay en la parte alta del pueblo, decidimos encontrarnos una vez que llegásemos y nos hubiésemos instalado. Así que, nosotros sin prisas, salimos el miércoles por la tarde, al rato de comer... y después de hacer alguna que otra parada por el camino, llegamos hasta Armilla, un pueblecito que esta prácticamente pegado a Granada, antes de subir a la estación. Queríamos comprar unas cadenas y aunque sabíamos que no había tanta nieve como para ponerlas, preferíamos tenerlas ya para cualquier ocasión que se presentase en el futuro. Y precisamente en Armilla, había un establecimiento del que nos habían hablado muy bien en cuanto a calidad/precio, por lo que que decidimos hacer una parada para comprarlas antes de subir. Después de localizar la tienda y comprobar que estaba cerrada (era ya algo tarde) pensamos que lo mejor era dormir esta noche allí mismo, pues la carretera podría estar helada a estas horas de la noche y no queríamos problemas. Así que, paramos en la gasolinera del pueblo, y como tenía un buen aparcamiento y una buena iluminación, además de que el chico nos dijo que no se iba de allí en toda la noche (o sea, que tendríamos vigilancia) pues cerramos todo bien y después de cenar estupendamente y descansar un ratillo, preparamos las camas y dormimos a pierna suelta hasta la mañana siguiente. El jueves por la mañana en cuanto nos levantamos, nos pusimos en marcha de inmediato. Un buen desayuno... (nos estamos acostumbrando mal... cada vez que salimos desayunamos croissants tostados con mantequilla y mermelada... y esto ya se está convirtiendo en una costumbre... menos mal que luego lo deshacemos todo con las caminatas que nos pegamos y las excursiones, jejeje...) y a recoger para seguir la marcha. Una vez que terminamos y vimos que la carretera tenía buena pinta (el sol ya daba de lleno) subimos tranquilamente para la estación. Buscamos las indicaciones para subir hasta el área para autocaravanas Los Peñones

y llegamos sin más problemas. Aunque digo yo que podían haber dejado el área un poquito más abajo ¿no? Vamos... que teniendo en cuenta lo grandes y pesados que son estos vehículos, nos han puesto en lo más alto de la estación... justo al lado del aparcamiento del telecabina Virgen de las Nieves. En fin... que llegamos a tiempo, pues todavía no se había llenado el área y quedaban bastantes plazas por cubrir. (Y menos mal, porque poco después ya no había sitio para tantas AC's que llegaron y tuvieron que quedarse por fuera del área. Como mis cuñados no daban señales de vida, pensamos que mejor los llamábamos más tarde, pues era posible que ellos hubiesen salido de madrugada (como los críos son más peques...) y llegarían algo más tarde... así que, esperamos algo más para ponernos en contacto. Cuando llegamos nos dimos cuenta de que no había nada de nieve. Los críos desesperados, pues la veían en las pistas (artificial, claro), enfrente de donde estabamos, pero no podían jugar con ella... en el aparcamiento no había ni una pizca.

Nosotros ya habíamos visitado esa zona de Monachil. Concretamente el año anterior, antes de tener la autocaravana, estuvimos unos nueve días por la provincia de Granada, y tuvimos tiempo de recorrernos muchos de sus bellos rincones, entre los que se encontraba Sierra Nevada. Lo que pasa es que nosotros lo recorrimos en septiembre, época en la que no había nada de nieve (ni siquiera artificial) y ni los remontes estaban abiertos. Ahora, por la mañana, el sol resultaba deslumbrante. Preciosa la vista desde la zona más alta de Sierra Nevada (aún sin apenas nieve)... y es que, justo enfrente del aparcamiento se encuentran las pistas tan blancas (la única nieve que había era esa, la que tiraban artificialmente a las pistas), que junto al brillante sol matutino, cegaban con solo enfocarlas. Bajamos de la auto, y dimos un paseo para ver la zona y hablar con el responsable del área. Según nos comentó la chica encargada, había autobuses durante todo el día cada media hora, aproximadamente (el tema no estaba en bajar con la auto, ni andando, y la solución del autobús era lo más acertado) y compramos unos bonos para que nos saliera más barato, ya que ibamos a utilizarlos durante varios días. Cuando ya estabamos preparando para salir y esperar el autobús nos llamó mi cuñado para decirnos que ya estaban en el hotel, por lo que quedamos con ellos en un par de horas para darles tiempo a que se organizaran con la habitación y demás... El caso es que de que quisimos encontrarnos y llegar a la plaza no había forfaits para subir en el día, y mi cuñado (que fué el encargado de ponerse a la cola) los compró para el día siguiente directamente. Es curioso ver como una ciudad puede transformarse dependiendo de la temporada en la que se encuentre... pasa como con las playas dependiendo si es verano o invierno... recuerdo cuando nosotros fuimos a visitar Monachil en septiembre... nos pareció un pueblo fantasma... con todos los remontes cerrados, la plaza de Pradollano vacía (pero vacía, vacía) ni una sóla tienda abierta (con la cantidad de comercios que hay en ella) y únicamente un bar (en el que tomamos un café) con cuatro personas si acaso... En cambio, ahora, en pleno puente de la Constitución en Diciembre, el gentío en la plaza era abrumador... las colas para los forfaits y para entrar en los remontes, kilométricas, y la gente bullía por todos sitios animando de tal manera el barrio, que no me pareció en absoluto la Sierra Nevada que había visto unos meses antes... (y eso que aún no había nevado en condiciones)


Total, tal era la cantidad de gente que había que, como he comentado antes, nos quedamos sin subir este día, así que, decidimos aprovecharlo para que los niños jugasen por la parte baja del pueblo, aunque fuera sin nieve... Nos tomamos unas cañas en una de las terrazas, y después estuvimos paseando por la zona, hasta llegar al centro de actividades Mirlo Blanco. Aquí, gracias a los cañones y la nieve artificial, los niños podían jugar con algo de nieve... estuvimos mirando las tarifas, y dando una vuelta viendo la pista de patinaje, y las distintas atracciones que había para los críos. Se hizo la hora de comer, y quedamos en que nos separabamos para comer y a la tarde nos volveríamos a juntar para que los niños jugasen. Nosotros nos subimos en el autobus hacia el parking y comimos. Después de comer, estuvimos descansando un ratillo, y aunque en un principio habíamos pensado en bajar a Pradollano, nos lo pensamos mejor, pues eran ya las cinco y pico y no merecía la pena bajar. Preferímos pasar la tarde por la zona de arriba, viendo la tele y descansando, ya que también hacía frío para estar dando paseos... Lo cierto es que se nos pasó la tarde en un abrir y cerrar de ojos... y cuando llegó la hora, nos metimos a la cama. Al día siguiente, el viernes, amaneció también muy soleado.. (parece ser que es la tónica habitual en Sierra Nevada) y quedamos con mis cuñados temprano para aprovechar bien la mañana en la estación de Borreguiles. Cuando nos juntamos con ellos en la plaza de Pradollano, y como mis cuñados llevaban un trineo para sus nenes, pensamos en comprar uno nosotros para que los chicos disfrutasen... ya que no tenemos esquíes, al menos sí podrían tirarse con los trineos y pasarlo en grande... total, 30 euros de nada, un pedazo de plástico para tirarse por la nieve, jejeje en fin.. todo fuera por los niños... Lo malo fué que una vez que ibamos a subir al telecabina, nos quitan los trineos y nos dicen que nos los guardan (etiquetados) porque no están permitidos arriba. (según nos comentaron hubo algún accidente mortal la temporada anterior y los tenían prohibidos) Y ahí, sí que nos mosqueamos... porque... digo yo... si no me permiten usarlo en los sitios en donde hay nieve... ¿Por qué en la tienda no me informan de ello??? ¿Tienen que engañarme de esa forma?? ¿No se dan cuenta que podría haber vuelto a la tarde con el trineo sin estrenar y haberles montado un pollo?? Bueno... el caso es que subimos (sin trineos) y llegamos hasta borreguiles.


La verdad es que se estaba genial... no había casi nieve... pero los chicos pudieron jugar, al menos no se aburrieron...
Desde allí se veía preciosa la montaña, pudimos disfrutar de una mañana buenísima... aunque el gentío era impresionante... cuando nos cansamos de andar de acá para allá, nos acercamos al restaurante y nos pedimos unas cervezas y unos zumos y coca-colas para los críos. Y cuando nos hinchamos... (aparte de que uno de mis sobrinos no estaba muy católico ese fin de semana, y tenía algo de fiebre) nos bajamos otra vez hasta Pradollano. Mis cuñados se quedaron en el hotel para darle algo al nene que le bajase la fiebre, y nosotros subimos hasta la auto a tomar algún bocado. A la tarde, volvímos a quedarnos en la auto, leyendo y viendo la tele, pues aunque habíamos quedado otra vez en bajar, lo cierto es que se hacía muy pronto de noche, y no nos apetecía bajar hasta Pradollano, además de que el sobrino, seguía algo pachucho y mis cuñados que al principio habían quedado en dar un paseo con nosotros, tampoco saldrían con el nene tontorrón por la fiebre. El caso es que pasamos la tarde otra vez en el parking de los Peñones... dimos algún que otro paseo para observar el bello paisaje que se contemplaba desde ese punto tan alto de la estación, y nos dimos cuenta de que el área para autocaravanas estaba a rebosar de vehículos... hasta el punto, que ya no cabían en el interior del recinto creado para aparcarlas, y se habían instalado en el resto del parking (parece que después lo han ampliado) por el exterior... estaba claro que el puente había sido el pistoletazo de salida para esta temporada en Monachil, pues estaba todo hasta la bandera. El sábado por la mañana bajamos de nuevo a media mañana en el autobús y nos encontramos con mis cuñados de nuevo en la plaza de Pradollano. Después de pasearnos por los alrededores, acabamos en la zona recreativa del Mirlo Blanco, en donde mis cuñados, acompañados de sus hijos y de los míos, pasaron a tirarse con los trineos y se lo pasaron pipa. Mientras, mi marido y yo aprovechamos que estabamos solitos y nos alejamos un poco hasta aposentarnos en una de las cafeterías y tomarnos una cerveza bien fresquita mientras hacíamos tiempo hasta que saliesen. Increíble el tiempo que se puede tener a una persona en una cola para pedir dos cervezas y unas papas... esa fué una de las cosas que no me gustó de allí... imagino que será porque les falta personal... pero por la cantidad de dinero que sacan, bien podrían poner en cada ventanilla (forfaits, taquillas de todo tipo, cafetería, etc...) el doble de personal, e ir aligerando las colas, porque las había para todo, en cualquier negocio o ventanilla, y eran todas interminables... y se hacían eternas... Al final, conseguimos dos cervecitas, y nos las tomamos tranquilamente observando el panorama... Cuando nos las terminamos, acudimos adonde estaban los demás para recogerlos, y como ya era la hora de comer, nos volvimos a despedir de mis cuñados, pero esta vez quedamos en que subirían ellos a la tarde en el autobús para tomar un café con nosotros en la auto. Y así fué. Después de pasar la hora de la siesta tranquilitos, subieron mis cuñados con los críos y estuvimos tomando un café (con pastas que había comprado yo por la mañana en un super de abajo, jejej) y charlando hasta que se hizo casi de noche. Al final, salimos a despedirlos hasta el autobús, y quedamos en que por la mañana (domingo) nosotros saldríamos a media mañana hacia Albacete. No quedamos en marcharnos juntos, pues ellos querían pasar el día en Granada, y nosotros ya la habíamos visto y preferíamos empezar la vuelta cuanto antes. Y así terminamos este viaje. Por la mañana, esperamos a que se hiciera media mañana para que no hubiera hielo en la carretera, y cuando vimos que el sol ya daba fuerte, salimos hacia casa despidiéndonos de Sierra Nevada y pensando que lo habíamos pasado de fábula (y que el trineo no lo habíamos estrenado y nos habíamos quedado con las ganas). Pero ya habría otras ocasiones, jejeje... Como siempre, volvíamos a casa con tristeza porque ya se nos acababa lo bueno, pero haciendo nuevos planes para estrenar el trineo...

viernes, 23 de mayo de 2008

Puente de noviembre en Navarra

Deseando estábamos de pillar unos días para estrenar la nueva autocaravana. Y en cuanto tuvimos la oportunidad, preparamos todo para marcharnos unos días hacia la zona de Navarra.

En principio, una de las cosas que más me animó era visitar Pamplona (más concretamente, me hacía ilusión andar por la calle Estafeta, jejeje), ciudad en la que nunca he estado, pero al final, y debido a que la ruta fué variando sobre la marcha, nos dejamos pendiente esa visita. Tengo esperanzas de volver muy pronto para poder recorrer sus calles.

De nuevo, quedamos con algunos integrantes de la Pava... y aunque era una ruta algo larga, aprovechamos el puente de Todos los Santos, a primeros de noviembre. Así, pues, salimos el jueves por la mañana con la esperanza de llegar antes de la noche al punto de encuentro.

En esta ocasión, tanto la Dragoneta, como la Margarita (mi hermano también estrenaba auto) nos demostraron que podían circular a una velocidad más que aceptable, y el viaje, resultó también muy entretenido por la novedad de las pipiolas. Mis hijos, en sus nuevos asientos, disfrutaban del paisaje en carretera mientras comentaban la nueva adquisición. Y mi marido... ese sí que notó el cambio... ya que la mejoría en cuanto a motor, dirección asistida, cabina, etc... era evidente.

Llegamos a media mañana a un pueblecito muy pequeño cerca de Tudela llamado El Bocal. Recuerdo algo que me llamó la atención muchísimo, y es que nos contaron que tenía una pequeña verja de hierro a su alrededor y que por lo visto, la cerraban por la noche, y la abrían de día... insólito para mí, pues no sabía que todavía se hiciesen cosas así... aunque la valla sea más bien simbólica, no deja de tener su encanto...

Cuando llegamos al pueblecito, ya estaban algunos de nuestros amigos esperándonos. Aparcamos las autos y bajamos a saludar a todo el mundo... y a continuación, fuimos dando un paseo por un camino paralelo al río, y que conducía a la presa construída por Carlos V.



Nos hicimos algunas fotos y dimos un garbeo por la zona, haciendo tiempo, hasta que decidimos volver y llegar adonde teníamos aparcados los vehículos.



Una vez que llegamos al aparcamiento, sacamos unas papas y algo de picar, y nos tomamos un buen aperitivo mientras charlabamos un poco con el resto de amigos. La verdad es que el pueblecito nos pareció encantador... Tenía también un pequeño puente de piedra cruzando el río (que es donde estaba la puerta de la valla, si no recuerdo mal).

Algunos de nuestros amigos de la Pava habían quedado con nosotros en este pueblo sólo para saludarnos, pues su viaje previsto era otro, así que después del almuerzo, se iniciaron las despedidas, y al mismo tiempo que veíamos como algunos se marchaban, nosotros cogimos la dirección de Olite, que era nuestra próxima parada.

Nada más llegar a Olite, tomamos un bocado y cada uno se quedó en su Ac descansando de tanta carretera, así que fue a la tarde cuando nos dedicamos a recorrer su maravilloso castillo.



Olite, para quien no haya estado nunca, aparte de ser un pueblo con encanto, tiene un castillo precioso... a mí me recordó al típico de los Exin Castillos, como aquellos con los que jugaban mis hermanos de pequeños... no sé... la forma tan peculiar...
Además, es Parador Nacional de Turismo, por lo que tampoco es visitable al completo... pero merece la pena pasar y caminar por sus almenas y pasillos.



Después de visitar el castillo, nos fuimos a dar un paseito por el pueblo, parando a tomar unos chatillos de vino en uno de sus locales... Aproveché la ocasión para llamar a una amiga de Stella (que me había dado el teléfono para que la llamase cuando estuviese por la zona) con la intención de saludarla... pero al final nos fué imposible contactar.

Entre el paseo por el pueblo y la visita al castillo, pronto se hizo de noche y decidimos irnos a las autos para tomar fuerzas, que la verdad, ya estabamos algo cansados...
Después de la cena, nos juntamos en una de las autos para tomarnos un café todos juntos y comentar lo ocurrido durante el día. Y cuando nos cansamos de cotorrear, cada uno a su casita y a descansar que el día siguiente también tendríamos movidita.

Cuando despertamos el viernes, la idea era acercarnos hasta San Martín de Unx y visitar también su Iglesia.

Llegamos muy temprano por la mañana, y después de aparcar las autos, nos dispusimos a subir hasta lo más alto del pueblo, que es donde está situada la iglesia de San Martín.
Aunque parece de broma, las cuestas del pueblo son de aúpa... y más de uno necesitó hacer una paradita intermedia antes de llegar a la puerta de la Iglesia.
Por cierto, que en una de esas paradas, nos dió tiempo a comprar almendras garrapiñadas, que parece que son típicas de allí y lo cierto es que nos supieron riquísimas...

Aunque esta cerrada la iglesia, una señora muy amable es la encargada de abrirla y enseñársela a los turistas que así lo soliciten, y así sucedió con nosotros... (Curioso que nosotros subimos todos con la lengua de fuera, y en cambio esta buena mujer, ya con una edad más que respetable, y ayudada por un bastón, subía más fresca que una rosa, jejejeje)

Lo más destacable (para mí) fué la cripta, realizada para salvar un desnivel en el terreno, bajo el ábside.



Cuando terminamos la visita, ya era bien pasada la media mañana. Bajamos hacia donde estaban las autos, y mientras algunos se quedaban descansando, otros seguimos caminando carretera abajo, hasta llegar a unas bodegas de la localidad y ya que habíamos llegado hasta allí, y después de degustar el riquísimo vino, nos decidimos a comprar algunas cajas.

Al terminar, subimos de nuevo por la carretera y llegamos hasta donde estaban aparcadas las Ac's.
Descansamos unos minutos, y otra vez en marcha,


(No tiene calidad, pero es una vista de los que ibamos en carretera)

esta vez hasta Ujué, pueblo encantador donde los haya.
Un pueblo que merece la pena visitar también. De los que mejor conserva su aspecto medieval... Visitamos su Iglesia (la iglesia de Santa María)



Que es también una maravilla...



y dimos después un paseo por el pueblo, llegando hasta su zona más alta, en donde paramos a contemplar las vistas desde una especie de mirador. Y cuando descansamos, decidimos regresar a las autos y ponernos otra vez en marcha, para llegar cuanto antes al lugar donde comeríamos y nos quedaríamos a pernoctar, que no era otro que Sangüesa.



Llegamos a la hora justa de tomar un bocado y descansar... y eso es lo que hicimos.

Después de descansar un rato y volver a tomar fuerzas, nos dedicamos a pasear por la localidad,



Y ver las distintas iglesias y edificios emblemáticos, como la Iglesia de Santa María la Real...



y la Iglesia de San Salvador...



Y algunos más, al tiempo que recorríamos las callejuelas... por cierto que entre calle y calle, pasamos a un bazar chino y encontré (sin buscarla) una de esas lamparítas de leds que tanto apreciamos últimamente...
Cuando nos cansamos de caminar, entramos en una cafetería y nos pedimos unas copas de vino que nos supieron a gloria... ¿O serían los panchitos? jejeje...

Más descansados y con el cuerpo más alegre después del chatillo, nos encaminamos hacia las autos para tomar la cena y descansar del ajetreo del día.
Y de nuevo, tras tomar un bocado, nos juntamos en una de las autocaravanas para tomar un café y seguir la animada charla con los demás.

Así pasó otro día, y se hizo la mañana del sábado.

Cuando nos levantamos, la idea era pasar por Javier, y visitar su castillo.



Y así se hizo... llegamos bien tempranito por la mañana, y visitamos el castillo de Javier... una pasada... a mí particularmente, me pareció impresionante... (claro que mi opinión en este tema es bastante imparcial, porque yo soy una enamorada de los castillos, jejeje)

Y desde allí, nos fuimos hasta Leyre, para visitar también su Monasterio.



A media mañana pudimos entrar al recinto y nos enseñaron su interior... entre otras cosas, nos mostraron la enorme cripta de este monasterio.

Además, al finalizar la visita, nos comentaron que si esperabamos a la tarde, podríamos escuchar un oficio que realizarían los monjes de la congregación en gregoriano, que precisamente los hacían en ese día, así que, y por lo inusual del acontecimiento, decidimos esperar hasta la tarde por la zona, comiendo en un lugar cercano y tranquilo cerca del embalse...



viendo las inmediaciones y paseando por los alrededores... con tal de esperar hasta la hora prevista de la tarde y escuchar los cánticos gregorianos... pues hacía mucho tiempo que no escuchabamos este tipo de música.

El oficio estuvo bien... algo extenso para nuestro gusto, pero en realidad fue muy bonito.

Cuando terminó... no sabíamos muy bien donde pasar la noche, y anduvimos dando algún que otro rodeo, hasta que al final, decidimos que lo mejor era volver por donde habíamos venido y pernoctar de nuevo en Sanguesa, pues habíamos estado muy tranquilos la noche anterior y nos pillaba muy cerca.

Y así llegamos al sábado por la noche. De nuevo preparamos cena en cuanto llegamos, y después, los inevitables cafés, en los que nos juntabamos en una u otra auto para tomarlo en compañía de nuestros amigos.

El domingo por la mañana, ya el último día antes de regresar, quedamos en que visitaríamos Sos del rey católico.



Llegamos también temprano al pueblecito, y aparcamos las Ac's para salir a dar un paseo por todo el pueblo recorriendo sus calles...





Cuando llegamos a la plaza, nos encontramos con que había una exposición micológica y pasamos a verla ya que estabamos por allí...
Multitud de variedad de setas, comestibles y no comestibles... interesante la visita... y educativa.

De paso, nos comentaron a modo de curiosidad que en las Navidades de este año (2007) el anuncio de la Lotería Nacional sería grabado (en parte) en esta plaza de Sos.



Una vez que nos recorrimos la mayor parte del pueblo, regresamos hasta las autos, y viendo que ya era media mañana y se nos echaba el tiempo encima, nos apresuramos a recoger todo y nos pusimos en marcha de vuelta a nuestra casa...

Y como de costumbre... conforme nos ibamos acercando a nuestro destino, la pena nos embargaba porque el final del viaje se acercaba, pero al mismo tiempo la ilusión de preparar el próximo viaje nos mantuvo animados hasta el momento de la llegada.

domingo, 18 de mayo de 2008

Un poco más de historia

C omo ya hice referencia en el comentario "Un poco de historia" , la primera autocaravana nos acompañó en nuestros primeros viajes, hasta bien entrado el mes de Mayo de 2007. Con ella disfrutamos de nuestra primera salida en Burgos, y hemos pasado fines de semana inolvidables en Cabo Cope, Valladolid, así como en Las Alpujarras y Cabañeros. A primeros de Junio, y con bastante pena, la pusimos a la venta y dejamos momentáneamente de viajar. Lo cierto es que tardamos muy poquito en venderla, pues aunque era bastante viejecita, marchaba muy bien, y como no tenía un precio muy elevado, tuvo muchos pretendientes, jejejej hasta que al final, vinieron a por ella... Yo creo que el día que se la llevaron una parte de nosotros se marchó también... ese día no pude comer... pasé un día fatal... y me costó algunos días hacerme a la idea de que nunca volveríamos a verla. Después de eso, vino el verano. Lo pasamos como todos los años... disfrutando de la playa y de la piscina... y esperando a que llegase la feria, pues ya habíamos decidido que al finalizar septiembre buscaríamos otra AC y la compraríamos. Tal era el mono que teníamos de autocaravana... yo creo que una vez pruebas a pasar unos días de esta forma... te enganchas, y no quieres viajar de otra manera... Así fué pasando el verano y llegamos por fín hasta septiembre. Después de visitar algunos particulares y diversas casas de autocaravanas, encontramos la auto que sería nuestra dragoneta. Por fuera Y por dentro Nos enamoramos de ella en cuanto la vimos... y no nos lo pensamos dos veces. Ésta, además de ser bastante más nueva que la anterior, tenía un motor mucho más potente y eso era en gran parte lo que nosotros íbamos buscando. Así que, después de terminar el trato con su dueño (al final la compramos a un particular) quedamos con él en que iríamos a por ella, y al pasar el puente del Pilar (antes no pudimos ir a por ella) nos marchamos los cuatro en tren, para venir todos montados en la auto de vuelta hasta Albacete. Recuerdo que llovía a cántaros, jejejej... menuda experiencia para ser la primera a bordo de la nueva AC. Aunque vino bien, pues así comprobamos que no había goteras y que podríamos dormir tranquilos en caso de una fuerte tormenta con lluvias... Total, que llegamos a casa y dejamos la AC en su sitio. Dejándola lista para pegarle un buen enjabone en cuanto tuviésemos el primer rato libre. Y así fué como comenzó una nueva etapa en nuestras vidas...